"No hay una sola ejecución", dijo "categóricamente" el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, quien recordó que "hay tres detenidos" y dos policías heridos durante el choque ocurrido en un rancho del municipio de Tanhuato, colindante con el estado de Jalisco. Descartó que se tratara de una venganza por el derribo de un helicóptero castrense el 1 de mayo pasado, en el que nueve militares perdieron la vida, por parte de un grupo del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Aunque el Gobierno mexicano aseguró que este mortífero choque, que duró tres horas, demostró el buen entrenamiento y equipamiento de las fuerzas federales mexicanas, varios analistas se preguntan por qué el número de bajas fue tan desigual por bando.
El enfrentamiento se desató la mañana del viernes en el rancho El Sol, en el pueblo de Tanhuato (Michoacán), que servía como guarida y casa de seguridad para el pujante y desafiante cartel CJNG.
"Fue un combate muy desigual. Un combate donde mueren 42 de un lado y sólo uno del otro no es un combate", dijo Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En México está todavía fresco el recuerdo del caso Tlatlaya de hace un año, presentado inicialmente por el Ejército como un enfrentamiento en el que hubo 22 presuntos secuestradores muertos y ninguna baja militar, pero del que se acabó sabiendo que la mayoría de los delincuentes fueron ejecutados tras haberse rendido.
"Faltan muchos detalles y todavía hay muchas dudas. El Gobierno tiene que demostrar que eso no es otro Tlatlaya. Después de Tlatlaya, perdieron el beneficio de la duda", opinó, por su parte, el exagente de Inteligencia mexicano Alejandro Hope.
Galindo rechazó comparar Tlatlaya con el caso del rancho El Sol. "La Policía actuó con mucho cuidado, con precaución", afirmó, al explicar el escaso número de bajas por parte de la Policía. "La sorpresa vino de nuestra parte", dijo, pero "ellos en ningún momento deciden rendirse, dejar las armas ni dejar de disparar".
El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, también rechazó ayer la ejecución de presuntos delincuentes el viernes pasado y atribuyó el saldo desigual "a la capacitación y la formación" de las fuerzas de seguridad.
"Fue una salvajada. No podemos comprender que nuestros familiares estén irreconocibles", dijo una mujer al retirar el cuerpo del Servicio Médico Forense de Morelia.
| Agencias EFE, AFP y DPA |

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