29 de diciembre 2008 - 00:00

Suben naftas desde enero y por ahora no paran estaciones

Una imagen del paro de expendedores del 5 de diciembre. Ese día en Capital Federal, Gran Buenos Aires y algunas ciudades del interior sólo se vendió combustible en estaciones propias de YPF y en las del ACA.
Una imagen del paro de expendedores del 5 de diciembre. Ese día en Capital Federal, Gran Buenos Aires y algunas ciudades del interior sólo se vendió combustible en estaciones propias de YPF y en las del ACA.
No habrá una nueva medida de fuerza de las estaciones de servicio antes del 31 por falta de tiempo para prepararla, pero la iniciativa podría concretarse en enero si las posiciones se endurecen mucho. Se aplicará una suba de 10 centavos por cada litro de combustible a partir del próximo jueves 1, porque ese ajuste ya cuenta con el aval del Gobierno, y se plantean otros aumentos de 20 a 40 centavos adicionales en los dos primeros meses del año.
Con estos datos y con el antecedente del paro de estaciones del viernes 5 de diciembre, que provocó serios trastornos sobre todo en Capital Federal y Gran Buenos Aires, se reúne hoy un representante del ministro de Planificación, Julio De Vido, con la llamada mesa multisectorial petrolera.
Ésta incluye a las petroleras que producen combustibles y compran petróleo a productoras locales (irán Shell, Esso, Petrobras, aunque probablemente también concurra YPF), las entidades que representan a dueños de estaciones de servicio, y el gremio que agrupa a los trabajadores del sector.
Tras el paro de 24 horas del 5 de diciembre, hace diez días el Gobierno propuso una suba de 10 centavos por litro de combustible para mejorar la rentabilidad de los expendedores. Pero como prácticamente la mitad de esa plata irá a impuestos por la legislación vigente y las estaciones tienen pendiente una suba de salarios de 15%, los expendedores sostienen que el ofrecimiento es «insuficiente» y que irán a un nuevo paro en enero.
También plantearon una contrapropuesta: que los 10 centavos queden exentos de impuestos, punto sobre el cual debería responder el Gobierno hoy. Pero el conflicto va más de allá de las estaciones. Está pendiente de resolución, además, el reclamo de las productoras (Pan American Energy, Chevron, Total, entre las más importantes) para ajustar el precio del petróleo en el mercado interno desde una banda que en la actualidad va de 42 a 47 dólares, a otra entre 52 y 55 dólares. Según el razonamiento de estas empresas, «nunca se cobró localmente el precio internacional que llegó a superar 140 dólares, y ahora no hay otra salida que el aumento para mantener el nivel de producción».
Por el momento, las petroleras que adquieren crudo para refinar optaron por no comprar con los nuevos precios. En algunos casos, todavía no es el momento de revisar contratos vigentes. En otros, las refinerías operan liquidando stocks, pidiendo petróleo a préstamo o bajando la producción de combustibles, a la espera de una solución.
Si esos ajustes se concretan, en los primeros dos meses del año, el aumento de los combustibles al público podría rondar entre 30 y 50 centavos. O tal vez un poco más, porque para contener a los estacioneros, el Gobierno en algún momento tendrá que habilitar un recorte en la drástica diferencia que rige entre precios del interior y de Capital Federal y Gran Buenos Aires, lo que implica un alza adicional en esta última zona.
Algunos de los que participarán hoy del encuentro imaginan que el representante del Gobierno dirá que los 10 centavos por litro ya están permitidos, y que de ahí en más, los estacioneros tendrán que acordar con las petroleras.
Se presume que en la misma reunión, o en otra más restringida, las petroleras dirán que pueden contribuir a mejorar la rentabilidad de las estaciones si el precio al que compran el petróleo se mantiene dentro de ciertos límites. Pero este tema no tendrá buena recepción en el Gobierno, preocupado por el nivel de actividad de las provincias donde se extraen el petróleo y el gas.

Dejá tu comentario