19 de enero 2012 - 00:00

Subtes: Macri ya busca renegociar con concesionaria

La vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, confirmó ayer que estudian renegociar contratos de subterráneos y subsidiar a usuarios ante otro aumento posible de la tarifa.
La vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, confirmó ayer que estudian renegociar contratos de subterráneos y subsidiar a usuarios ante otro aumento posible de la tarifa.
Con la batalla ganada en la Justicia, por ahora, para imponer la suba del pasaje de los subterráneos, recién comienza el ajuste que prevé el Gobierno porteño para el servicio cuya transferencia acaba de recibir.

Por ahora, hasta que no se renegocie el contrato con la concesionaria Metrovías, aunque quisieran, no podría alterarse el nuevo precio, pero a partir de marzo ya se comenzará a estudiar. Es que, el acta de transferencia que firmaron las administraciones porteña y nacional, acordó un plazo de 90 días para todas la cuestiones legales necesarias. Entre esos asuntos, una de las prioridades es desglosar el contrato de concesión que incluye la línea de ferrocarril Urquiza, que no será, claro, traspasada a la órbita porteña.

La adjudicación de la explotación del negocio del transporte, la empresa la tiene hasta 2017, pero Mauricio Macri está dispuesto a rever todas las condiciones. Una apertura y renovación de esa letra le otorgaría la posibilidad de un nuevo aumento de tarifa. Macri lo necesitaría al menos a fin de año cuando el Gobierno nacional deje de aportar para subsidiar el precio del viaje, ya que por ese mismo documento de transferencia se comprometió a pagar el 50% de lo que venía aportando y solamente por este año.

Así el pasaje llegaría a unos $ 3,60 a $ 3,70, sin considerar lo que demandará el otorgamiento de aumentos salariales este año, y otros gastos que tendría que afrontar la Ciudad de Buenos Aires. Ya se está planteando también, quién se hará cargo de la seguridad en los andenes, si la Federal o la Metropolitana, y en el caso que se optara por incorporar policía porteña, será un costo que Macri tampoco tenía previsto.

Ayer, a la salida de la reunión de gabinete, la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, se expresó en ese sentido, como también lo viene haciendo el titular del SBASE (Subterráneos de Buenos Aires), Juan Pablo Piccardo.

Vidal arrancó sosteniendo que la Ciudad de Buenos Aires se hizo cargo de la red de subterráneos «para que el servicio funcione mejor» y garantizó que para eso se tendrán en cuenta oportunamente las opiniones de usuarios y empleados, tras las demandas por la realización de una audiencia pública.

Según la funcionaria del PRO, actualmente el funcionamiento de los subtes «es deficiente». De esa manera aseguró que ése será uno de los puntos a tratar con la empresa concesionaria, luego de que el Gobierno porteño termine de conversar con el nacional, es decir en marzo próximo, las condiciones definitivas de la transferencia.

Luego, Vidal explicó qué pasará con el contrato que la nación mantiene con la concesionaria y anticipó que «el contrato tiene que ser renegociado y esa es una decisión que la empresa conoce. Ya sabemos que el servicio es deficiente», reiteró.

Además, la vicejefa de Macri dijo que el Gobierno porteño mantendrá una línea de diálogo con los empleados del subte «tal como la tiene con los trabajadores de las diferentes áreas dependientes de la Comuna, para avanzar en un servicio más eficiente».

El martes, Macri, tras el fallo judicial que confirmó el pasaje a $ 2,50, también envió señales a los sindicalistas durante un acto en el que prometió ampliación de la línea H.

Vidal considera que la extensión en las líneas A, B y H, «se está cumpliendo en el tiempo previsto». Aludió a la demora en la inauguración de las dos estaciones de la B en el barrio porteño de Villa Urquiza, que estaba prevista para 2008.

Con respecto a la tarifa del pasaje Vidal confirmó que «se encuentra en estudio la creación de un boleto social para beneficio de algunos sectores, como ocurre con la tarifa del Premetro que no ha sido alcanzada por el incremento general del pasaje».

El Gobierno porteño evalúa esa instancia para un futuro aumento, casi en sintonía con el Gobierno nacional que también estudia reducir el subsidio al transporte de colectivos y aumentar el boleto para compensar. Mediante la tarjeta SUBE se harían esas diferencias, pero también el Gobierno porteño contempla la posibilidad de descuentos en abonos, con la idea de subsidiar de alguna manera el pasaje de los usuarios que utilizan el servicio para ir y venir de sus empleos.

«Entendemos que un aumento nunca es un hecho simpático, pero la falta de actualización de la tarifa generó que hayamos tomado la decisión de subir el boleto», señaló Vidal, justificando la suba tras la baja en el subsidio.

Piccardo por su parte, ante micrófonos radiales, prefirió no confirmar que cuando se termiene el aporte nacional vayan a subir las tarifas, pero está claro que el Gobierno porteño rechaza la política de subsidios y no ha querido comprometer fondos del Presupuesto para mantener el precio del viaje como estaba.

Además Piccardo dijo que «habrá que seguir la inflación hasta el año que viene» y que el precio del boleto «era muy bajo en relación con los aumentos de otros productos o bienes». Por ahora sin la renegociación del contrato la tarifa no se podría modificar más allá de lo estipulado en una audiencia pública de 1998 (u$s 0,75) sobre la cual el Gobierno porteño se sustentó para no realizar otro debate por el aumento, y la Justicia le dio la razón.

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