Sufre hasta el final

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El principal rival de River es River. Sus nervios, su temor a caer en la Promoción son su peor enemigo y el que hace que se olvide de jugar y luche los partidos, por lo que los termina perdiendo o empatando.

Ayer, en Quilmes, Juan José López presentó un esquema defensivo, fue a buscar un empate y lo consiguió, aunque ese empate le sirva de muy poco, porque vuelve a depender de los demás para salvarse.

Ahora tiene que esperar que Olimpo no le gane a un Quilmes que va a estar jugando su posibilidad de no descender para terminar con esta situación que hace sufrir a sus hinchas como nunca pasó en su historia.

Estudiantes jugó con la desesperación de River haciendo valer la experiencia de Leandro Benítez y de Rodrigo Braña y la habilidad de Enzo Pérez, que se despedía de su público porque se va al Benfica de Portugal.

El primer tiempo fue muy parejo y con pocas situaciones de gol. River no encontró nunca la forma de juntar a Lamela y a Lanzini, que con su juventud les pesa muchísimo tener que ser los cerebros del equipo y por eso River no piensa. En lugar de eso, lucha y sufre, y no deja de sufrir ni siquiera cuando está en ventaja, porque le cuesta sostener los partidos.

El segundo tiempo empezó con el golazo de zurda de Paulo Ferrari de fuera del área, pero 6 minutos después ya Estudiantes había empatado con un cabezazo de Matías Sarulyte en un centro.

Eso hizo que Juan José López cambiara el esquema entrando Gabriel Funes Mori por Lanzini para jugar con dos delanteros de área y que Estudiantes se plantara de contraataque cambiando golpe por golpe.

Juan Pablo Carrizo sacó un par de pelotas difíciles y Agustín Orión debió esforzarse en algún centro y muy poco más.

River va a sufrir hasta el final y hasta puede jugar un desempate. Está pagando campañas viejas, pero también la falta de osadía de un técnico que no se anima a salir a ganar.

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