5 de enero 2016 - 00:00

Sunitas y chiitas, el corazón del conflicto

Desde el nacimiento del islam, se desarrollaron diversas corrientes en el seno de esa religión. Pocos años después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632 se produjo la primera división de la comunidad musulmana (la "uma") entre sunitas y chiitas, desencadenada por la disputa por la sucesión del profeta.

En el islam sunita, rama a la que pertenece la abrumadora mayoría de los musulmanes, la figura del califa (el representante de Mahoma en la tierra) tuvo durante siglos el poder real y el espiritual. El califato se abolió definitivamente en 1924 y desde entonces en esta rama ya no existe una única autoridad reconocida por todos los fieles.

Los chiitas respetan una jerarquía de clérigos a cuyo frente se sitúa el Gran Ayatolá. El imam (recitador de la oración) al que siguen los fieles es considerado un maestro infalible. Muchos sunitas no consideran a los chiitas verdaderos musulmanes.

En Arabia Saudita, la religión oficial es una corriente del sunismo de rígida interpretación, el wahabismo. La policía religiosa vigila el cumplimiento de las estrictas regulaciones. El consumo de alcohol y drogas o el adulterio están penados con duros castigos que van hasta la decapitación.

Los chiitas son minoría en el reino saudita y suponen hasta el 15% de los más de 27 millones de habitantes. Con frecuencia denuncian ser discriminados por su fe. A lo largo de los años, las autoridades sauditas cerraron mezquitas chiitas y forzaron conversiones, además de encarcelar a algunos clérigos acusados de "brujería".

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