20 de septiembre 2012 - 00:00

Sutil diferencia entre provocar y transgredir

Jean-Marc Ayrault
Jean-Marc Ayrault
París - Orden de cerrar embajadas y colegios en el extranjero, protección policial para periodistas e intentos de aplacar los ánimos: la publicación de las provocadoras caricaturas de Mahoma en Francia avivó los temores de nuevas acciones de protesta antioccidentales de islamistas radicales.

Y por todo el mundo se extiende la discusión sobre la legitimidad de la publicación. ¿Fue valiente o irresponsable? Ésa es la pregunta que todos se hacen.

Los argumentos de ambas partes son claros. Los críticos hacen referencia a las violentas protestas contra el video realizado en Estados Unidos que difama al profeta Mahoma y acusan a la revista satírica de incitar a la ira de los fundamentalistas innecesariamente.

Charlie Hebdo echa leña al fuego, critican los políticos franceses, como el ministro del Exterior, Laurent Fabius. El funcionario ordenó protección especial para instalaciones francesas en alrededor de 20 países.

A raíz de la publicación anticipada de la revista, organizaciones musulmanas en Francia se quejaron por el nuevo gesto de hostilidad con el islam. Se estima que en Francia hay 3,5 millones de personas de creencia musulmana, más que en cualquier otro país de la Unión Europea (UE).

El lado opuesto es igualmente enérgico en sus argumentaciones. Los defensores de la publicación consideran que las críticas a la redacción de la revista representan un ataque a la libertad de prensa. Y por eso creen que sería una vergüenza que el mundo occidental se dejara intimidar por los actos de violencia. Además mencionan como ejemplo que el Papa o Jesús también fueron caricaturizados.

Justificación

Junto a las caricaturas, la redacción de la revista publicó una mordaz justificación. «Pintás un Mahoma glorioso, morís (...) lo mostrás alegre, morís (...) Con estos fascistas no hay nada que negociar», comentó el redactor responsable Sté-phane Charbonnier, conocido como Charb.

En entrevistas, Charb habló de caricaturas totalmente normales e instó al Gobierno a mostrar agallas. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, había destacado previamente el derecho a la libertad de opinión y de publicar caricaturas, pero a la vez apeló a la responsabilidad de los medios.

Para el Gobierno francés, la publicación de las caricaturas llega en un momento sumamente inoportuno. Recientemente había decidido prohibir una manifestación prevista para el sábado contra el video filmado en Estados Unidos que difama a Mahoma en base a que el film había sido producido en el exterior. Pero este argumento no sería más válido si se producen protestas por las caricaturas publicadas en Francia.

Los que se alegrarán serán los responsables financieros de la revista Charlie Hebdo. Está previsto que se impriman 150.000 ejemplares de la edición actual, cuando en una tirada normal son 75.000. Y la primera edición ya se ha agotado.

Es probable que las demandas contra la publicación sean recibidas con calma. En 2006, un tribunal respaldó la publicación de las caricaturas de Mahoma. La corte consideró que no hubo ningún ataque a los musulmanes, sino a una clara minoría, los terroristas. Estos reaccionaron en noviembre del año pasado a su manera. Tras la publicación de un cuaderno especial sobre la sharía o ley islámica, provocaron un incendio en la redacción.

Agencia DPA

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