5 de octubre 2012 - 00:00

Teatro Colón: la hora de la percusión contemporánea

Ángel Frette: «La percusión se enriqueció con instrumentos populares de distintas tradiciones y elementos de la naturaleza».
Ángel Frette: «La percusión se enriqueció con instrumentos populares de distintas tradiciones y elementos de la naturaleza».
Bajo el título de «Historia de la percusión», este domingo a las 11 se presentará en el ciclo «Intérpretes Argentinos» del Teatro Colón el Ensamble de Percusión dirigido por Ángel Frette, uno de los más destacados percusionistas del país. Con entrada libre y gratuita, el concierto comprenderá obras de Amadeo Roldán, Edgar Varèse, John Cage, Steve Reich, Iannis Xenakis, Michael Torke, Emmanuel Sejourne, Mayumana, Alberto Domingues y Ángel Villoldo. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Cómo está integrado el Ensamble?

Ángel Frette: Somos el grupo de la Fundación Cultural Patagonia, que tiene distintos grupos artísticos. Doy clases hace 14 años en General Roca, donde hay una universidad de arte y la Fundación y que trabajan en conjunto. El grupo está formado por profesores y artistas del grupo, y estudiantes, en total 13 percusionistas. Hace 10 años organizo un festival internacional de percusión, y otros emprendimientos.

P.: ¿Por qué «La historia de la percusión»?

A.F.: La idea de este concierto, que es algo que yo venía desarrollando, es que la gente que venga se lleve una iea general de lo que ha sucedido con la percusión desde sus comienzos hasta ahora. Empezamos con la primera obra escrita para ensamble de percusión, las «Rítmicas» de Amadeo Roldán, cun compositor cubano, y continuamos con «Ionisation» de Varèse, que es más conocida y mucha gente erróneamente piensa que es la primera.

P.: ¿Cuál fue el criterio de selección?

A.F.: Elegimos obras estilísticamente muy diferentes para que la gente perciba las diferencias. Tampoco tocamos las obras completas porque no da el tiempo, pero elegí obras que fueran pilares en el repertorio. También queremos mostrar la evolución en la manera de tocar: cómo 13 percusionistas que tocan un instrumento o dos cada uno tocan de una determinada manera, y a medida que se evoluciona, con 3 o 4 percusionistas se suena más que con 13 de otra época. Hay obras más teatrales, con encendedores, manos, por ejemplo una obra de Mayumana, y dos arreglos de obras populares con marimba. Lo que sucede con la percusión es que se expandió en tantas direcciones que necesitaríamos un concierto de 8 horas para abarcar todo. La percusión se enriqueció con instrumentos populares de distintas tradiciones, y elementos de la naturaleza, pero esto se centra en lo clásico.

P.: Visto desde afuera el trabajo de un percusionista de orquesta tiene sus particularidades. ¿Qué puede decir desde su experiencia en la Filarmónica de Buenos Aires?

A.F.: El trabajo en la orquesta en muy específico. Yo, que hago todos los géneros posibles, folklore, rock, tango, toco como solista y en orquesta, lo compruebo. Uno ve una parte de oercusión que es muy sencilla, pero la orquesta tiene una complejidad interna que no tiene que ver con la dificultad de la parte en sí misma sino en la interacción con el resto. Hay muchos casos de percusionistas que tocan muy bien como solistas y no tan bien en orquestas.

P.: ¿Qué factores intervienen en eso?

A.F.: Hay una distancia física entre el director y la percusión que es bastante importante. Eso implica que uno tenga que tocar adelantado, porque si se toca con la mano del director se entra tarde, pero tampoco demasiado adelantado porque suena mal. En los conservatorios a uno nadie se lo explica ni se lo enseña: se va aprendiendo con la experiencia. Otra cosa es que el director dirige con lo que escucha, que por lo general son las cuerdas, y salvo que sea un muy buen director, puede variar el «tempo» respecto de lo que el percusionista está tocando. Son cosas que no tienen que ver con el estudio ni del dominio del instrumento, se puede estar más nervioso por tocar una partecita de xilofón con una orquesta que un concierto para marimba. Las obras donde hay muchos compases de espera, como Mahler, son complicadas. Es más que nada una cuestión de atención y de clima: en tres compases hay que meterse en una atmósfera y una intensidad. No hay un nivel instrumental de exigencia como puede tener el concertino o la flauta solista, muy pocas veces uno, con tantos años de experiencia, tiene que estudiar en la casa. Por eso se necesita tener actividades como músico fuera de la orquesta para mantener el nivel.

Entrevista de Margarita Pollini

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