21 de septiembre 2012 - 00:00

Tecnología para alimentos

La periodista habla con el presidente y CEO de Dow AgroSciences, Antonio Galíndez, quien afirmó que desde hace un tiempo se ven precios en los granos «que nunca hubiéramos soñado». Además, al ser consultado sobre la intervención de los gobiernos en los mercados el directivo aseguró que prefiere las economías menos reguladas, ya que quitar las barreras entre los países hace crecer la competitividad y hace crecer a los sectores, en nuestro caso, el agrícola. Además, Galíndez comentó que las empresas necesitan reglas claras porque «si se arriesgan 20 años de investigación se tiene que tener la seguridad de un retorno que justifique los riesgos que se toman».

Periodista: ¿Qué opinión le merece la intervención del Gobierno argentino en los mercados de maíz y trigo?


Antonio Galíndez: Preferiría no hablar de la Argentina en particular. Si me preguntas a mí prefiero las economías menos reguladas por los gobiernos y también es importante tener confianza en la estabilidad de las reglas. Las empresas necesitan confianza para seguir invirtiendo a largo plazo.

P.: ¿Corremos el riesgo de volver a tener una crisis alimentaria?

A.G.: Todos los expertos aseguran que habrá un problema importante en los próximos 40 o 50 años con el tema de los alimentos a nivel mundial y eso le da un lugar crucial a la agricultura. Hoy estamos con unos precios de los granos que nunca hubiéramos soñado y por eso surgen los miedos de una crisis alimentaria. Hoy tenemos que alimentar a 7 billones de personas, pero para 2025 la cifra llegará a los 8,3 billones. Estoy convencido de que con la tecnología que tenemos podemos llegar a alimentar a toda esa gente. Pero no hay que olvidarse que China en los próximos años va a insertar unos 200 millones de personas a la clase media que van a querer comer con una variedad mejor y eso es un gran desafío. Hay que producir más carne (pollos, cerdos, etc.) porque la previsión que tenemos es que la demanda va a seguir creciendo. El poder adquisitivo de China es cada vez mayor y está cambiando dramáticamente. Eso, sin ninguna duda, tiene consecuencias directas en la agricultura. China crecía al 10% o al 11% y ahora están preocupados cuando crecen al 7% aún cuando este porcentaje es muy alto. Al margen de los números y las previsiones hay que trabajar en pos de producir más porque cuando a la gente le tocas la comida la inestabilidad social es insostenible.

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