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Temerosos, los políticos se aíslan del fracaso deportivo
El 7-1 con que Alemania castigó a la selección brasileña el martes en las semifinales generó mensajes de apoyo a los jugadores por parte de la mayoría de los políticos del país, en los que todos parecieron subrayar que una cosa es el fútbol y otra las elecciones, al menos por ahora.
Rousseff, a través de su cuenta en Twitter, dijo sentirse "muy, muy triste" por la abultada derrota de la selección y animó a los jugadores a "levantar la cabeza", así como otros perfiles oficiales en las redes sociales destacaron el "éxito" de la organización del Mundial. "Perdimos el campeonato, pero la 'Copa de las Copas' es nuestra", se leía ayer en el perfil de la presidenta en Facebook. "Vamos a mostrarle al mundo que, aún sin nuestra selección, vamos a seguir jugando un partidazo fuera del campo", se leía en otro portal oficial.
El senador Aécio Neves, candidato presidencial del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y principal rival de Rousseff en el proceso electoral, también se solidarizó con los jugadores y evitó darle un tinte político a la goleada alemana. "Una derrota dolorosa, difícil de entender, pero que no apaga el brillo del fútbol brasileño y mucho menos el de nuestro pueblo", dijo Neves, también a través de Facebook.
El socialista Eduardo Campos, tercero en discordia de cara a las elecciones, adoptó un tono similar y aseguró, también a través de las redes sociales, que "el pueblo brasileño hizo una linda fiesta en el Mundial, aunque el sueño del título se haya postergado".
Entre los miembros del gabinete de Rousseff, en medio de la desazón por la goleada de Alemania, ayer fue clara la intención de desvincular la política del resultado futbolístico. "El partido fue un desastre, como nunca había ocurrido. Pero nadie puede decir que el Gobierno sea responsable por eso", declaró el ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo Silva. Aunque la derrota brasileña pueda activar alarmas en el comando de campaña de Rousseff, el hecho es que las elecciones presidenciales en el país coinciden desde 1994 con los Mundiales y el resultado del fútbol nunca ha influido hasta hoy en la política.
Agencias EFE y Brasil247

