"Pido a las delegaciones hacer gala de creatividad y flexibilidad", declaró ayer el canciller francés, Laurent Fabius, que preside las negociaciones en Le Bourget, en las afueras de París. Las naciones de la conferencia tienen oficialmente hasta el viernes 11 para alcanzar un acuerdo tras cuatro años de negociaciones.
Para que la lucha contra el calentamiento global tenga éxito, advierten los científicos, el texto debe contener compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y de transición energética, de fuentes de energía fósiles a renovables, de aquí a mediados de siglo.
Los objetivos deben ser claros y verificables, los países ricos deben estar dispuestos a transferir dinero y tecnología a los países en vías de desarrollo, y todos tienen que aceptar métodos de control mutuo.
Queda además pendiente definir qué partes de este acuerdo, que debe ser aprobado unánimemente, son jurídicamente vinculantes, un tema que puede hacer naufragar todo el intento. La Unión Europea y otros países quieren que los objetivos de cada país sean legalmente vinculantes, pero Estados Unidos espera que sólo algunos puntos lo sean.
El delegado chino Su Wei "señaló con preocupación" lo que describió como una falta de compromiso de los ricos para implementar recortes profundos en las emisiones de gas de efecto invernadero y ayudar a las naciones en desarrollo con nuevas finanzas para abordar el calentamiento global.
Las negociaciones arrancaron "bien", opinó el presidente francés, François Hollande. Pero el dilema en torno al texto, de 54 páginas es muy difícil. "O cargamos la barca y se hunde, o la aligeramos y no va a ningún lado", reconoció el mandatario.
Los dos países que dirigen día a día las negociaciones, Argelia y Estados Unidos, impusieron un ritmo de trabajo fuerte, para que Fabius disponga de un texto encima de la mesa este sábado a más tardar. Luego el testigo pasará a los ministros, del lunes al viernes de la semana que viene.
| Agencias AFP y Reuters |


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