18 de octubre 2016 - 00:00

Tensión en Brasil: motines en cárceles dejan 18 presos muertos

Uno de los hechos se produjo en el norte del país y el otro cerca de la frontera con Bolivia, informaron las autoridades.

 Boa Vista - En menos de 24 horas, dos motines en cárceles diferentes de Brasil, con 18 presos muertos, dejaron en evidencia la enorme fragilidad del sistema penitenciario del país.

El primer motín se produjo el domingo en el penal de Monte Cristo, Roraima, en la región norte del país. En un principio, la Policía Militar había informado que eran 25 los presos muertos por una pelea entre facciones criminales dentro del presidio. Sin embargo, a las pocas horas lo desmintieron afirmando que habían sido diez.

La confusión a la hora de informar y la enorme diferencia entre 10 y 25 cadáveres no hicieron más que seguir sumando tensión que, de todas formas, ya se había vuelto a evidenciar ayer por la madrugada, con otro motín también en el remoto norte del país.

Una segunda pelea entre facciones, esta vez en Rondónia, cerca de la frontera con Bolivia, dejó como saldo ocho muertos, todos asfixiados, tras un conflicto que la Policía no llegó a controlar.

Los dos motines con 18 muertos, varios decapitados y carbonizados son, de todas formas, apenas un eslabón más en el endeble y casi siempre penoso mundo de las superpobladas cárceles brasileñas.

El viernes, en Pará, se difundió el caso de una joven de 15 años que fue enviada a un penal para hombres, donde 20 presos la violaron y hostigaron durante un mes. Incluso, varios medios de comunicación hablan de la existencia de una red delictiva que acusa a adolescentes por delitos pequeños para que sean encarceladas y abusadas sexualmente por los reclusos.

Antes, el 30 de septiembre, más de 300 presos habían escapado del presidio de Jardinópolis, en San Pablo, y luego recapturados para ser llevados de nuevo al penal, que alberga 1.864 reclusos aunque tiene capacidad para 1.080.

Ya de por sí, el hacinamiento y la superpoblación de las cárceles brasileñas son un constante foco de descontento y posible rebelión entre los reclusos. En Monte Cristo, en una cárcel con capacidad para 700 prisioneros, había 1.400; en el penal de Rondónia, que debería albergar 400, había más de 700. Pero además de ello, lo que sucede entre rejas se relaciona con luchas de grupos criminales que se disputan el control del tráfico de drogas en todo el país.

Si bien los funcionarios que están interviniendo en ambos casos no quisieron ahondar en la información, sí confirmaron que los dos motines se debieron a peleas internas entre agrupaciones de delincuentes que operan a nivel nacional. En un principio, se había mencionado que las facciones enfrentadas eran Primeiro Comando da Capital (PCC), la más poderosa del país, y Comando Vermelho (CV) y que el móvil de la pelea tenía que ver con el tráfico de estupefacientes en Río de Janeiro.

Agencias AFP y DPA

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