19 de mayo 2011 - 00:00

Tensión en Uruguay ante voto decisivo sobre la amnistía

Víctor Semproni, exguerrillero y diputado frenteamplista, se alineó con el presidente uruguayo, José Mujica, y prometió ausentarse del recinto cuando se vote hoy la anulación de la ley de Caducidad. Su gesto podría sepultar la iniciativa.
Víctor Semproni, exguerrillero y diputado frenteamplista, se alineó con el presidente uruguayo, José Mujica, y prometió ausentarse del recinto cuando se vote hoy la anulación de la ley de Caducidad. Su gesto podría sepultar la iniciativa.
Montevideo - Las calles de Montevideo lucen empapeladas con carteles que en letras gigantes convocan a «un 20 de mayo sin ley de impunidad» y llaman a responsabilidad a los diputados del izquierdista Frente Amplio (FA) que definirán el espinoso tema. Esas expresiones, algunas anónimas y otras firmadas por organizaciones sociales o de izquierda, pautan el clima de tensa vigilia que se vive en el país ante la sesión de la Cámara de Diputados, que hoy se pronunciará sobre una «norma interpretativa» que apunta a eliminar los artículos más polémicos de la ley de Caducidad, votada en 1986 y ratificada en plebiscitos de 1989 y 2009, y que da impunidad a militares y policías que violaron los derechos humanos durante la última dictadura (1973-1985).

La de hoy será la instancia legislativa decisiva, ya que la Cámara de Senadores se pronunció favorablemente en abril y, con algunas modificaciones, devolvió el proyecto a Diputados que, si ahora no lo aprueba, deberá esperar a la próxima legislatura, en 2015, para volver a intentarlo.

La elección de la fecha no es casual. Precede al 20 de mayo, día en el que en Uruguay se realiza cada año la llamada «Marcha del silencio», en recuerdo y homenaje a los exlegisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, asesinados en Buenos Aires en 1976 por un comando de los grupos represivos de la época.

Para imponer su postura, el FA necesita la mayoría simple de votos entre los 99 miembros de la Cámara baja. Hoy tiene 50 legisladores, contra 30 del Partido Nacional (PN), 17 del Partido Colorado (PC) y dos del Partido Independiente (PI).

Sin embargo, esa mayoría está en riesgo concreto ante la deserción de Víctor Semproni, que pertenece al Espacio 609, mayoría dentro del FA, y anticipó que no votará y que se retirará de la sala. En ese caso, la Cámara quedaría con 98 miembros presentes, y la votación podría terminar empatada en 49 y por lo tanto resultar negativa.

Para asegurar ese resultado, los líderes de las bancadas opositoras intentaban ayer asegurarse de contar con asistencia perfecta de sus diputados.

El presidente, José Mujica, no está de acuerdo con la salida que encontró su partido, a pesar de que su canciller, Luis Almagro, fue uno de los promotores y la figura más visible de todo este proceso de elaboración de la norma interpretativa. Para eso se reunió el 4 de mayo último con los diputados, a fin de presionarlos para que desactiven la iniciativa. Tampoco apoyan la anulación de la ley de Caducidad el vicepresidente, Danilo Astori, y el expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010).

En línea con el presidente, Semproni argumenta que la anulación va en contra de los dos plebiscitos que ratificaron la Caducidad. El mismo motivo expusieron tres senadores que en su momento resistieron la orden partidaria de votar la anulación.

Sin embargo, los defensores de la enmienda explican que esta incorpora un fallo reciente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que, en base a los tratados internacionales firmados por el país, ordenó al Estado uruguayo investigar la desaparición de la nuera del poeta Juan Gelman y la apropiación de su nieta, además de castigar a los culpables. Asimismo, toma en cuenta las declaraciones de inconstitucionalidad de la ley de Caducidad emitidas por la Suprema Corte.

El diputado del Frente Amplio Carlos Varela dijo ayer que es poco optimista sobre una solución, dado que Semproni «ya jugó todas sus cartas y no me parece que dé un paso al costado».

Semproni, de 74 años, ha dicho que «yo estuve ocho días colgado de los testículos durante la dictadura y tengo tres estados de coma a mis espaldas producto de las torturas (...). Cuando me dicen que tengo que pensar en lo que sufrieron las víctimas de la dictadura, yo respondo que simplemente tengo que recordar lo que a mí me pasó». Tan vehemente fue en su fundamentación que el propio Mujica salió a pedirle «que se calme».

En tanto, la central única de trabajadores PIT-CNT expresará su apoyo al fin de la amnistía con una huelga de cuatro horas que, se estima, paralizará a la industria, parte del comercio, del transporte, los bancos y parte del sistema educativo. Sus militantes se concentrarán en los alrededores del Palacio Legislativo y buscarán ocupar las barras como forma de presionar a los diputados que aún dudan.

Los militares están a la expectativa, pero la situación de los efectivos es «normal» y continúan actuando dentro de las normas y reglamentos establecidos, dijo ayer el jefe del Ejército, Jorge Rosales.

Ante los riesgos de ruptura dentro del FA o eventuales levantamientos militares, Mujica fue categórico: «No me vengan con cucos. No pasa nada, acá lo único importante que hay es la muerte, lo demás se recompone. Habrá algunos tajos, heridas, pero habrá que acomodarse la cara y seguir. Todos los días amanece», dijo.

«Sabemos que hay viejas que lloran por los huesos de sus hijos, que hay mucho dolor y mucha injusticia, pero no podemos trasladarles a las nuevas generaciones de militares las frustraciones de la nuestra (...). No hay superación con odio», expresó ayer el mandatario.

Agencias DPA, ANSA y EFE

Dejá tu comentario