Conforme a los resultados de las elecciones primarias, el millonario de 70 años obtuvo el apoyo de la mayoría (1.237) de los delegados, umbral requerido para llevarse la investidura.
La algarabía se apoderó del Quicken Loans Arena cuando la delegación de Nueva York, estado de Trump, aportó sus 89 votos en el momento clave -todo previamente orquestado- para colocar al magnate por encima de la mayoría de votos. El ya candidato republicano a la Presidencia aceptará la candidatura mañana, pero anoche se lo esperaba en la Convención.
Una versión instrumental del clásico "New York, New York" estalló en el recinto tras el anuncio, al tiempo que alegres delegados se movían al son de la música y levantaban las manos.
El senador Jeff Sessions, que el pasado febrero se convirtió en el primer legislador de la Cámara alta en expresar su apoyo a la campaña presidencial de Trump presentó su nombre para la nominación anoche.
La elección formal de Trump como candidato republicano tuvo lugar un día después de que delegados rebeldes pidieran que se permitiera a los compromisarios votar en conciencia, sin atender al resultado de las elecciones primarias, que ganó el magnate en la mayoría de los estados del país. Sin embargo, la revuelta fue aplacada por el congresista de Arkansas Steve Womack, que presidía la sesión.
Womack dictó que los rebeldes, reticentes a aceptar las provocaciones de Trump, no cumplían los requisitos para votar sin ataduras y, ante la interminables quejas, decidió zanjar la disputa sin más.
La elección del polémico magnate deja a los republicanos inmersos en la incertidumbre de su futuro como partido, con una importante polarización interna, iniciada años atrás con el surgimiento del ultraconservador Tea Party y profundizada por la designación de un candidato outsider, que en el pasado se definió como independiente, y que durante su campaña electoral criticó al establishment republicano y a las principales banderas de esa fuerza política.
La "coronación" de Trump ocurrió tras una jornada marcada por la polémica por el discurso de su esposa, Melania, y sus similitudes con uno de Michelle Obama en 2008 (ver página 20).
A la votación le siguieron las intervenciones de dos grandes líderes del Partido Republicano: el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. Aunque ambos manifestaron en el pasado discrepancias con el estilo y algunas propuestas de Trump, sus alocuciones versaron sobre "unir al partido".
También se dirigieron ayer al auditorio el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, y dos de los cinco hijos del magnate, Donald Trump Jr. y Tiffany, entre otros invitados.
| Agencias EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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