4 de febrero 2011 - 00:00

Terror platense con algo de cine de autor

«Sudor frío» (Argentina, 2010, habl. en español). Dir.: A. G. BoInt.: F. Espinosa, M. Glezer,C. Velasco, D. De la Vegas.

El terror de los hermanos platenses Adrián y Ramiro García Bogliano tuvo su origen en la escuela de cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Allí, Costa Gavras, luego de advertir las extrañas inclinaciones de estos cineastas, no tuvo más remedio que ponerle la mayor nota al primer opus de los García Bogliano, «Policlínico miserable», pintoresco fresco gore que contó, como tantos trabajos de estos pioneros del splatter caribeño, con la creatividad de genios excéntricos como Dull Janiel, improbable clon cubano de John Woo, tal como lo demostró en su film de culto -producido con el aporte de los García Bogliano- «Havana Trip».

Estas referencias a lo más demente del cine de culto terrorífico latinoamericano que casi nadie conoce -salvo en Francia- no es gratuita. «Sudor Frío», sexto largometraje de los García Bogliano, vía su firma Paura Films, que finalmente consiguió una distribución apropiada: nada menos que 50 salas a cargo de Buena Vista, o sea Disney. Es que «Sudor frío» es una de las películas más genuinamente pesadillescas, delirantes y enfermizas.

En esta historia con una chica desaparecida y su novio que la busca, sólo para encontrarla en manos de los más desalmados psicópatas, lo curioso es que el sadismo gratuito, totalmente depravado y no siempre tan divertido, es que tanta sangre, paranoia y desviaciones, al menos incluyen justificaciones de índole progre. Los malos son unos tipos perfectamente normales en apariencia, pero capaces de hacer cosas indescriptibles. Es grandioso que un film mucho más personal que los opus anteriores de Paura Films (como el sólido «No moriré sola») logre distribución de Disney. Lamentabhlemente, es tan personal que por momentos, cuando no matan a nadie, no se ve a la sufrida protagonista en topless, ni se escucha un imaginativo cover de «Jugo de tomate frío» de Manal (convertido en himno del cine gore criollo), el público podría pensar que esos psicópatas procesistas deberían tener algún background un poco más explicado, como si fuera una de terror, no un film de autor.

D.C.

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