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Tiempo récord para cumbre pre-PASO Cristina-Francisco
Cristina de Kirchner y el papa Francisco, en el cruce de regalos después de la reunión de casi dos horas que ambos mantuvieron en una sala contigua al Aula Paulo VI del Vaticano.
Fue el último encuentro que mantendrán ambos antes de las PASO y, quizá, de las elecciones nacionales. No hubo alusiones políticas en las explicaciones que dio la propia Cristina de Kirchner en una conferencia de prensa en el hotel Eden, donde se hospeda al final del encuentro. Sólo se habló en relación con la Argentina -según el textual presidencial-, de la Basílica de Luján y del traslado del sable corvo de José de San Martín. La Santa Sede siguió ese minué y únicamente comunicó que el encuentro fue "muy cordial". Pero la Presidente se llevó dos trofeos: la foto con el Papa antes de las elecciones y el récord que volvió a establecer en materia de visitas de mandatarios a un papa: 105 minutos.
La mandataria fue la vocera del encuentro. "Como siempre, un encuentro estupendo", dijo más tarde en el hotel Eden. "Fue muy bueno, y fue en domingo, a diferencia de otras veces que he venido, y ustedes saben que para los católicos el domingo es un día de descanso", insistió.
"Fue una reunión muy cálida, muy cordial. Estuvimos charlando sobre los problemas del mundo y de la región. La visita del Papa de ayer a Sarajevo, su preocupación por lo que considera que está sucediendo, como él dijo, una tercera guerra mundial", siguió Cristina de Kirchner.
Cuando se le preguntó sobre si las PASO habían estado en la agenda de la conversación, la jefa de Estado respondió: "No, no hablamos. Imagínense, con todos los problemas que hay, con todo lo que ha pasado; su participación en Cuba, su viaje a Bolivia, su viaje de ayer a Sarajevo, su lucha por la paz..., venir a hablar de las PASO no se lo merecía ni él ni yo".
En el comienzo del encuentro, como sucede en estas ocasiones, hubo presentación de la delegación. Casi dos horas después, cuando la conversación en privado terminó, pasaron a un salón más amplio, donde la delegación argentina esperaba, y hubo entrega de regalos.
El tiempo que duró la audiencia fue un dato que marcó la prensa italiana. Tanto el Vatican Insider como el Osservatore explicaron que los 105 minutos que tomó el encuentro fueron "un tiempo con muy pocos precedentes".
Allí se relató que el Papa llegó hasta la Plaza del Hongo, dentro del Vaticano, a las 16.45 hora local y saludó primero a los periodistas presentes en su día. Seis minutos después, a las 16.51, llegó Cristina de Kirchner e ingresó en una antecámara donde la saludó Bergoglio. Antes de ingresar al estudio privado donde se reunieron, ella le recordó: "Tenemos que sacarnos la foto; si no...".
Francisco está acostumbrado ya; de hecho, se lo ha confesado a más de un amigo argentino, a que los mandatarios que lo reciben le lleven de regalo imágenes religiosas (no todas del mejor buen gusto) y productos típicos de cada país. Esta vez no fue la excepción.
La Presidente le entregó un enorme cuadro (dos metros por uno) del artista plástico argentino Eugenio Cuttica en homenaje al obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 en su país y que fue beatificado este año por el Papa.
También le llevó un ejemplar del libro de Alberto Methol Ferré, "Los Estados Continentales y el Mercosur", una copia del "Martín Fierro", un libro sobre el patrimonio arquitectónico argentino, dos bajorrelieves (uno de la Virgen de Luján y otro con un retrato del pontífice) y una canasta con productos nacionales.
Francisco, en tanto, le obsequió un ícono de la Virgen de la Ternura del Siglo XI, de la Catedral de Vladimir.
La rodeaban el canciller Héctor Timerman; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; Alfredo Scoccimarro, el embajador Eduardo Valdés; el presidente del Banco Nación, Juan Ignacio Forlón; la del INCAA, Lucrecia Cardoso, Omar Viviani (taxistas) y la periodista Alicia Barrios, junto con su esposo, el exjuez Hernán Bernasconi.
En su relato sobre el encuentro, la mandataria explicó: "Hablamos de dos temas de Argentina: uno fue la remodelación de la Basílica de Luján; y el otro, el del traslado del sable del General San Martín realizado durante los festejos de la Semana de Mayo".
"Lo del sable de San Martín le pareció fantástico por la revalorización de la historia y la patria para todos los argentinos", siguió. "Y también hablamos de la preocupación que los dos tenemos por la paz y también del incentivo que hay muchas veces desde el sector armamentístico, como él lo ha denunciado, para que surjan los conflictos y no se solucionen. Yo creo en un mundo multipolar, él también lo cree. Nos preocupa un mundo sacudido por fanatismos, que podemos decir que esto en Argentina afortunadamente no sucede".

