14 de diciembre 2012 - 00:00

Tigre protesta, pero no tiene eco

El plantel de Tigre, encabezado por su técnico, Néstor Gorosito, llega a Ezeiza. «Vivimos una pesadilla», fue la frase más escuchada.
El plantel de Tigre, encabezado por su técnico, Néstor Gorosito, llega a Ezeiza. «Vivimos una pesadilla», fue la frase más escuchada.
El día después del escándalo en la final de la Copa Sudamericana en San Pablo, empezaron las acusaciones cruzadas, ya que los brasileños dicen que los jugadores de Tigre «simularon la agresión» para no salir a jugar el segundo tiempo y hasta Ronaldo, que está en la organización del Mundial 2014, pidió una «sanción ejemplificadora» para Tigre y que lo dejen 10 años sin jugar internacionalmente. Mientras los diarios brasileños resaltan que San Pablo «ganó por abandono».

Los jugadores llegaron en la mañana de ayer y repitieron el mismo relato que hicieron en caliente en el estadio Morumbí: «Que fueron emboscados por miembros de la seguridad privada de San Pablo y agredidos con palos y los bancos y que uno sacó un revólver y se lo apoyó en el pecho al arquero Damián Albil». La Policía de San Pablo niega que haya agredido y dice que separó a los jugadores de los de seguridad privada, mientras éstos dicen que los jugadores de Tigre querían agredir a los de San Pablo y ellos intercedieron para separar.

No hay cámaras de seguridad en el lugar y el chofer del micro, que había filmado todo, parece que se le borró la filmación.

Por lo pronto, Sergio Massa contrató un abogado brasileño para iniciarles acciones penales a los agresores y la AFA dijo que «acompañará a Tigre» en su protesta a la Conmebol, según informó el secretario Miguel Silva, pero Julio Grondona y José Luis Meiszner (secretario general de la Conmebol) están en Japón viendo el Mundial de clubes.

De acuerdo con el reglamento, a Tigre le pueden cobrar una multa y darle por perdido el partido, pero no le pueden impedir jugar la próxima Copa Libertadores de América, donde no se va a enfrentar con San Pablo en el repechaje, porque los dos son cabeza de serie. En ese mismo reglamento dice que «si se comprueba» una agresión al árbitro o al equipo visitante, se le da por perdido el partido al equipo local y la Copa iría a parar a Tigre, pero ésa es una utopía.

En consecuencia, los que agredieron fueron los de San Pablo, pero el que va a ser castigado (de nuevo) es Tigre.

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