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Toca piso la imagen de Obama (es el desempleo, Barack)
Barack Obama se dirige el lunes a trabajadores en Detroit, Michigan. Mañana se espera un plan decisivo para reactivar el empleo.
Las luces de alarma se encendieron en los cuarteles demócratas. Es la primera vez que la desaprobación supera a la aprobación del mandatario, desde que asumió en enero de 2009, según el sondeo de NBC/The Wall Street Journal, con 1.000 entrevistados. Otra encuesta de The Washington Post y la cadena televisiva ABC mostró que más de un 60% desaprueba la forma en que el presidente está manejando la economía del país, que todavía no puede escapar de las consecuencia de la reciente recesión.
Según el promedio elaborado por el sitio especializado de internet RealClearPolitics (RCP), casi todas las encuestas están en sintonía. RCP indicó que, tomados los últimos sondeos a nivel nacional, la popularidad de Obama está en un 43,5%, y un 51,5% de los estadounidenses desaprueba su gestión.
Más preocupante todavía es el promedio de las encuestas sobre las elecciones de noviembre, también preparado por RCP, que muestra a Obama detrás del eventual candidato republicano, un 43% contra un 44,3% de su rival opositor.
Obama hablará mañana ante el plenario del Congreso para presentar su plan para crear empleo. Se prevé que propondrá relanzar el masivo plan de construcción de infraestructuras, la extensión de beneficios fiscales para familias trabajadoras y de clase media, y de alivios impositivos para pequeñas y medianas empresas que contraten nuevos empleados.
Sin embargo, los republicanos son contrarios a esos planes masivos respaldados por el Gobierno y prefieren que la Casa Blanca estimule nuevas desregulaciones de la economía.
Y, en ese sentido, se expresaron hoy el «speaker» (presidente) de la Cámara baja, el republicano John Boehner, de Ohio, y el líder de la bancada de diputados opositores, Eric Cantor, de Virginia.
En la carta, Boehner y Cantor dijeron haber escuchado a miembros del Gobierno abogar por un plan al estilo del «paquete de estímulo» de casi 800.000 millones de dólares aprobado en 2009. «Ya en ese momento, nosotros argumentamos que una ley de gastos gubernamentales tan grande y financiada con déficit no era la mejor manera de mejorar nuestra situación económica o crear empleos sustentables», indicaron.
«Dados los actuales números de desempleo y del déficit, creemos que nuestros temores se vieron validados», dijeron Boehner y Cantor, advirtiendo así que no apoyarán nuevos planes de gastos masivos en infraestructura.
Uno de los principales rivales de Obama en su camino a la reelección, el aspirante republicano Mitt Romney, procuró diferenciarse de la agenda oficial ayer al presentar un plan para crear empleo que pasa por sancionar las prácticas comerciales «injustas» de China y bajar impuestos.
Este exgobernador de Massachusetts afirmó: «No estoy interesado en comenzar una guerra comercial con China, pero no puedo aceptar nuestra actual claudicación».
Romney también prometió eliminar «todas las regulaciones» impuestas por Obama a las corporaciones y reducir los impuestos que pagan las grandes empresas del 35 al 25 por ciento.
Para el aspirante republicano, que perdió en 2008 la candidatura presidencial de su partido frente a John McCain, también es fundamental recortar el gasto del Gobierno en un 5%, excepto en lo que tiene que ver con defensa y ayudas sociales.
Según el equipo de campaña de Romney, este plan llevaría a crecer a la economía estadounidense a un ritmo del 4 anual y crearía 11,5 millones de empleos durante los próximos cuatro años.
Obama sabe que su descrédito también es equiparable al de la oposición. «El nivel de frustración de los estadounidenses con Washington es palpable», dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney.
Los norteamericanos, dijo, «están cansados de los bloqueos y de la politiquería obstaculizando las cosas que se deben hacer» para mejorar la economía, añadió.
Obama necesita que la economía se recupere al menos de manera moderada para llegar con fuerzas a las elecciones de noviembre del año próximo. Por ahora, las encuestas siguen mostrando un creciente descontento con la manera en que el presidente maneja los asuntos económicos.
Agencias ANSA, Reuters y AFP, y Ámbito Financiero


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