1 de febrero 2012 - 00:00

Todo lo que hay que saber de Siqueiros

Todo lo que hay que saber de Siqueiros
«Siqueiros Muralismo Cine y Revolución», Ana Martínez Quijano (Bs. As., Ediciones Lariviere, 2010, 384 págs.) 

Entre las opciones de paseo veraniegas, vale la pena agendar una visita al Museo del Bicentenario, emplazado detrás de la Casa de Gobierno, sobre las ruinas de lo que fue la Aduana Taylor. Por sobre todas las cosas, porque alberga el mural del mexicano David Alfaro Siqueiros «Ejercicio plástico», conocido más que nada por su novelesca historia extraartística. Historia que atrajo, entre otros, a Héctor Olivera como para dedicarle una película centrada principalmente en sus aspectos de culebrón («El mural», 2010). Pero si hubo una persona interesada en -por no decir apasionada por- el mural y su destino, fue la crítica y curadora Ana Martínez Quijano, cuyo libro «Siqueiros Muralismo Cine y Revolución» es una herramienta formidable para conocer cómo fueron realmente las circunstancias de su gestación y valorar debidamente su importancia estética.

En el libro, Quijano empieza por ubicar en el contexto nacional e internacional de la época la llegada del comunista Siqueiros a la Argentina de los años 30, donde se proponía realizar «murales de agitación y propaganda», y fue ninguneado por toda la inteligencia cultural de entonces, amén de ser perseguido políticamente por su ideología. Así es como el artista fue refugiado por el director de «Crítica», Natalio Botana y terminó pintando una obra insólita en el sótano de la quinta-mansión del empresario periodístico en Don Torcuato, con Berni, Spilimbergo, Castagnino y el artista uruguayo Enrique Lázaro como asistentes.

En esta parte, la autora describe la relación de Siqueiros con Botana (sin olvidar el culebrón), y otros personajes, revela datos poco conocidos por los legos, como la admiración e influencia mutuas entre el muralista y el director de «Acorazado Potenkin», Sergei Eisenstein, o que el hoy valoradísimo artista norteamericano Jackson Pollock fue discípulo del mexicano. Para estudiosos o interesados en profundizar en cada uno de estos detalles, el texto remite a infinidad de otras lecturas.

El análisis crítico que sigue permite comprender hasta qué punto «Ejercicio plástico» es una obra única, no solamente en la trayectoria del pintor mexicano, ya que a primera vista no tiene intenciones revolucionarias, al menos en términos socio-políticos, sino en la historia del arte mundial del siglo XX. Y, lo que es más importante, ayuda a mirarlo con ojos avisados y a dejarse «envolver» por él -como aconseja la autora- cuando se lo visita.

La última parte es un compendio de primera mano de la otra historia del mural. Esa que cuenta cómo se lo trató de destruir, luego se lo desguasó (en un trabajo de ciencia ficción, hay que destacar, ya que para decirlo mal y pronto se lo «despegó» de las paredes, piso y techo del sótano original) y cómo por una no menos fantástica tragicomedia de litigios judiciales, enredos económicos, burocracia y otras lindezas de la política, permaneció durante décadas en containers, con el correspondiente peligro de destrucción. Quijano sabe como nadie de qué está hablando, ya que ella fue la primera en denunciar estos peligros en una serie de artículos publicados en Ambito Financiero, que fueron el punto de partida de la investigación más completa y exhaustiva que terminó en el libro, además de mover cielo y tierra literalmente para salvar la obra. Ella misma escribe en el prólogo que, desde que vio por primera vez fotos del mural en 1985, su vida «giró alrededor de él», y hacia el final que «más que escribir un libro pretendía sacarlo de los containers». No por nada sus artículos son citados en los fundamentos del «beneplácito» de la Cámara de Diputados cuando finalmente se logró el traslado del mural a la Plaza Colón para proceder a su restauración, por ejemplo.

Imposible sintetizar todo lo que abarca «Siqueiros Muralismo Cine y Revolución» en sus casi 400 páginas, ilustraciones pertinentes incluidas. Un libro de fácil lectura por lo demás, escrito con riguroso estilo periodístico sí, pero que así y todo saca partido de la riqueza literaria de toda esta historia. Vaya como mínimo ejemplo, la entrevista en México a la biógrafa de Siqueiros, Raquel Tibol, y cómo termina esa entrevista.

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