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Todos contra las empresas por los impuestos
Según Andrés Edelstein, especialista en política tributaria de PricewaterhouseCoopers, uno de los problemas radica en que la Argentina tiene el Impuesto a las Ganancias corporativas más alto del continente (35%). «Con el sistema argentino difícilmente alientes las inversiones. Se cobra el mismo porcentaje cuando invertís que cuando hacés toma de ganancias. En Chile el impuesto a la renta que pagan las empresas si reinvierten es del 17%, mientras que si distribuyen las utilidades llega al 35%. Acá siempre es el mismo», indicó Edelstein. Sin ir muy lejos, Uruguay cobra un 25% por concepto de ganancias corporativas, un porcentaje que de acuerdo con los expertos es el que exigen los países «que le dan importancia a la industria».
En tanto, para el economista y ex presidente del Banco Hipotecario Pablo Rojo, «tenemos un sistema tributario bastante inadaptado al desarrollo de la industria», porque hoy en día «para meter un peso en el bolsillo del trabajador hay que gastar dos». Además, resaltó la existencia del impuesto «antiexportador». «El fisco tarda demasiado en devolver el IVA de las exportaciones, cuando por su diseño debería devolverse rápido. De esta forma, se vuelve virtualmente en un costo», explicó Rojo.
Tarea pendiente
Es el caso del impuesto al cheque y las retenciones que, si bien se crearon para funcionar por un período de tiempo determinado, hoy es muy difícil eliminarlos porque representan entre el 15% y el 20% de la recaudación total. En el segundo caso, el impuesto no recae sobre las utilidades, sino sobre el total de ingresos, por lo que deberá cumplir con éste independientemente de los gastos que tenga. La tarea pendiente es encontrar una estructura menos distorsiva, pero que no pierda efectividad ante la evasión. Junto con la gama de tributos poco usados en el mundo, pero de moda en las provincias, están el Impuesto a los Ingresos Brutos y de Sellos. «Te encontrás con tasas municipales que toman los ingresos brutos que se imponen a nivel provincial. Se genera una doble tributación, porque primero te retienen y después averiguan si sos contribuyente, cuando debería ser al revés», explicó Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AMCHAM). «Nosotros proponemos suspender a nivel municipal la aplicación de tasas como las bromatológicas y los controles de derecho de imagen interno, tributo por conceptos de publicidad que se aplican a las máquinas de refrescos o los cabezales de góndola en los supermercados. Ellos (el municipio) argumentan que uno puede pasar por la calle y ver la publicidad», agregó Díaz.
Los expertos coinciden en que el panorama impositivo local desmotiva y obliga al empresario a exigir una tasa de retorno mayor que la que le pediría al proyecto en otro país. Otro factor no menos importante es la dificultad para establecer un índice de inflación serio. La mayoría de los planes de inversión grandes se proyecta a un plazo mínimo de 15 años. La diferencia entre los datos del INDEC y los de las consultoras privadas genera una gran incertidumbre y vuelve imposible pronosticar la inflación el mediano plazo. «Es por esto que en la Argentina las ventajas vienen por otros factores, como los recursos humanos, el costo laboral, la calidad de la mano de obra, el nivel de infraestructura, entre otros. Éste es el caso de la soja y los call centers, por nombrar algunos», concluyó Edelstein.


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