8 de agosto 2012 - 00:00

Todos esperan lo mismo

Todos esperan lo mismo
 Europeos siguieron aferrados a que su Banco Central digiera la carga «tóxica», de bonos españoles e italianos, pero la novedad de la segunda rueda fue que también en Wall Street invocaban cierto entusiasmo de los operadores, subidos a la expectativa porque la Reserva Federal suelte nuevas ayudas extras en el circuito. En una palabra: todos, y en todas partes, suspiran imaginando la «mano de Dios» (un ser terrenal denominado entidades estatales) para que la ola alcista que viene predominando en estos días permita seguir «surfeando» a los indicadores bursátiles. En realidad, por lo que se observa, nada de esto está en ejecución plena en Europa. Menos todavía en Estados Unidos, donde ayer irrumpió la simple versión a modo de expresión de deseos. Pero los índices vienen «descontando» y sumando aumentos, en una apuesta a que todo se concrete. Así, con la mesa bien servida en la víspera, todos los comensales bursátiles se llevaron su porción. Europeos repitiendo mejoras, ya más suavizadas; el Dow Jones agregando otro 0,4% de diferencia a favor, con la excepción del Bovespa, que se marcó en baja del 1%. A cambio, el Merval se pudo plegar a la onda general y sumar el 1,2%, terminando en los 2.451 puntos, tras reconocer el piso de 2.425. Una rueda de desarrollo simple, tranquilo, copiando el andar exterior y donde 50 papeles mejoraron por sólo 22 en retroceso y 8 sin cambios: el detalle, la buena cantidad de plazas con aperturas -80 en total- y dinamismo en títulos de menor liquidez. El volumen, tan opaco como es de rigor: no más de $ 32 millones de efectivo. En el «nido» bursátil global todos esperan con los picos abiertos. La Bolsa, hambrienta.

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