Oriundo de Almería y habitante de Aguadulce, todo en la región de Andalucía, tocará el 22 de abril en el teatro Coliseo, en un concierto que compartirá con el armoniquista argentino Franco Luciani y con su "Tomatito & Family".
Esta formación se completa con José Israel Fernández "Tomatito hijo" y su sobrino El Cristi en guitarras, las voces de su hija Mari Ángeles Fernández y de su yerno Kiki Cortiñas, El Piraña en percusión y David Paniagua en baile. Por esos mismos días y en el mismo teatro actuarán Kevin Johansen y Fernando Cabrera (23/4), Egberto Gismonti Carlos Aguirre y Hugo Fattoruso (24/4) y Dulce Pontes y Lidia Borda (25/4).
Dialogamos con Tomatito días antes de su viaje.
Periodista: Hace años que usted sostiene una fluida relación con sus colegas y con el público de la Argentina. ¿Podemos adjudicar a Paco de Lucía el haber abierto ese canal con nuestro país?
Tomatito: Paco nos ha abierto las puertas no sólo en la Argentina sino en el mundo entero, pero allí tengo un amigo quien me hizo enamorarme de vuestro pais y conocer profundamente vuestra música. Me refiero a Luis Salinas, uno de mis más admirados músicos en el mundo entero.
P.: ¿Qué se entiende hoy por flamenco? ¿Existe un flamenco puro o es necesariamente una música de fusión?
T.: El flamenco es una música irremediablemente de fusión ya que es una música viva. No es folklore; por lo tanto, está condenada a los encuentros, a las colaboraciones y a las fusiones con otras músicas que también están vivas.
P.: Usted mismo es un ejemplo de las fusiones y las asociaciones, aun con músicas y músicos que uno creería, a priori, muy alejados de su estilo, como Elton John, Frank Sinatra, Luis Salinas o Franco Luciani, como ocurrirá ahora en Buenos Aires. ¿En cuál de esas opciones se siente usted más cómodo?
T.: En cualquier sitio del mundo donde haya buena música. Me da igual el género. Se trata de una cuestion de calidad, de sentimientos y de transmisión. Yo soy de los creen que es cierto eso de que la música es un lenguaje universal.
P.: Le he escuchado decir a Paco de Lucía que si su voz lo hubiera acompañado habría sido cantaor, pues ahí estaba la esencia del flamenco. ¿Cree algo así o era sencillamente un gesto suyo de humildad?
T.: Es totalmente cierto lo que decía Paco. La mayoría de los guitarristas somos cantaores frustados porque en el flamenco el instrumento natural es la voz.
P.: Su nueva presencia en nuestro país estará inmersa en una serie de conciertos con artistas de distintos lugares del mundo, pero siempre ligados a las músicas regionales; eso que hasta hace algunos años llamábamos "world music". ¿Se siente parte de este tipo de movimiento artístico o lo cree sencillamente como un buen recurso de los productores?
T.: Ambas cosas. Seguro que es un recurso de parte de quien monta estos conciertos; la gente necesita vender sus tickets y es legítimo. Pero la verdad es que también tiene que ver conmigo. Mi música es una música que necesita ese encuentro con otras, de otros colegas y de otras partes del mundo, para seguir creciendo. En esa unión es que yo termino de ser quien soy.
P.: ¿Qué referencias tenía de Franco Luciani, con quien compartirá escenario en la Argentina?
T.: No conocía a Luciani, pero gracias a los adelantos de internet he podido oir su música, que por cierto me ha gustado mucho. Pero es que, personalmente, a mí me gusta muchisimo la música argentina en todas sus variantes, y estaré encantado de compartir escenario con él.
P: ¿Con qué músicos llegará a Buenos Aires?
T: En esta ocasión, me acompañarán mis hijos: José viene con la guitarra y Mari Ángeles viene cantando y me hace especial ilusión que suban conmigo al escenario en Buenos Aires. Además de ellos, cuento con mi sobrino Cristi también a la guitarra, con Kiki Cortiñas a los coros, con Piraña a la percusión y con David Paniagua en el baile. Haremos un concierto flamenco donde podréis escuchar mineras, tangos, tarantas, alegrías, es un recorrido por los palos del flamenco que forman parte de mi discografía.
| Entrevista de Ricardo Salton |


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