A la sombra del reciente incremento determinado por el Gobierno nacional en la arena porteña y aledaños, los Ejecutivos locales aceleran también la definición de aumentos del boleto del transporte público de pasajeros en las capitales provinciales y en ciudades grandes, con alzas de hasta el 40%.
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No obstante, de la mano de la suba del 66% disparada el pasado 1 de enero en el distrito que gobierna Mauricio Macri (PRO) y en el área metropolitana de la provincia de Buenos Aires, la tradicional amplia brecha con el interior en materia de valores comenzó a acortarse, en medio de un reparto de subsidios nacionales al transporte que se queda mayoritariamente en Buenos Aires y que desató en los últimos años fuertes quejas de gobernadores e intendentes.
A la hora de las argumentaciones, la inflación y su impacto en los costos (como salarios y combustible) aparece a la cabeza, seguida por la necesidad de financiar la renovación de las flotas.
Por caso, en Mendoza, el Gobierno del justicialista Francisco Pérez activó el 15 de enero un aumento del boleto del 40%, que lo llevó de $ 2,50 a $ 3,50 (que se elevará a $ 4 a partir de junio para quienes no lo paguen con la tarjeta Red Bus). En el otro extremo, la tarifa de $ 5,54 subió a $ 7.80. "En realidad sólo un 30% de la población paga el boleto a $ 3,50; el otro 70% utiliza el abono o hace trasbordo, por lo que se reduce a la mitad el costo real de su pasaje, o menos aún", argumentó el ministro de Transporte, Diego Martínez Palau, además de destacar que la medida apunta a "seguir mejorando el servicio". También enfatizó que "Mendoza sigue siendo la provincia del país que tiene el boleto más barato", a excepción de Buenos Aires.
En la ciudad de Córdoba, en sintonía, el intendente radical Ramón Mestre anticipó que es inminente un incremento en el boleto.
"Hay inflación y es un parámetro que se va a tener en cuenta, como sucede con todos los servicios públicos", argumentó respecto de una medida que sería aprobada la primera semana de febrero en el Concejo Deliberante local, en sesiones extraordinarias.
En la actualidad, el boleto es de $ 4,10, y según versiones extraoficiales sería elevado a entre $ 5 y $ 5,30 (con un alza del 22% y el 26,8%, respectivamente), aunque las empresas aspiran a un valor de $ 6.
En Rosario, en tanto, rige desde mediados de diciembre pasado un incremento del boleto que lo llevó de $ 3,20 a $ 3,60 ($ 4,20 con monedas), mientras que en la ciudad de Neuquén el Ejecutivo promueve un aumento del 27%, de $ 3,85 a $ 4,90. En Mar del Plata, por su parte, en medio de incidentes el Concejo Deliberante aprobó a mediados de enero una suba del boleto del 22%, que lo llevó a $ 3,97.
El escenario no está exento de polémicas. Por caso, en Misiones, el gobernador Maurice Closs definió que de ahora en más serán los municipios de Posadas, Garupá y Candelaria los encargados de fijar la tarifa del transporte, como ocurre en el resto de las comunas de la provincia. Fue luego de decidir dar marcha atrás, frente a protestas, con una suba del boleto del 27% para llevarlo a $ 4, a $ 5,25 y a $ 6,15, según el recorrido.
El 1 de enero, y en medio de un claro atraso tarifario sostenido a lo largo de los años por la lluvia de subsidios nacionales, entró en vigencia en la Ciudad y el área metropolitana de la provincia de Buenos Aires un nuevo esquema tarifario definido por el Gobierno nacional, que llevó el boleto mínimo de $ 1,50 a $ 2,50 (con la tarjeta SUBE), y de $ 3 a $ 5 con monedas.
Para los viajes de mayor extensión, los valores se elevaron -con y sin SUBE, respectivamente- a $ 2,85 y $ 5,75; a $ 3,90 y $ 8; y a $ 4,50 y $ 9. Entre otros puntos, se alegó que los precios en las tarifas "no sufrieron modificaciones entre 2001 y 2007".
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