Con su avión. “Vuelo nocturno” rastrea su ruta argentina.
Mar del Plata - Una serie de grabaciones que el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry le envió al cineasta Jean Renoir con el fin de rodar un film sobre su paso por el noreste argentino es el disparador del documental "Vuelo Nocturno (La leyenda de las princesitas argentinas)", de Nicolás Herzog. La fascinación por el mito y la investigación minuciosa se asocian en el film argentino, que se exhibe en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, para abordar el momento que pudo haber inspirado la novela más famosa de SaintExupéry, "El Principito".
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A fines de los años '20, el entonces aviador de la Aeroposta, sufrió una avería mientras aterrizaba su Latecoere-Late 25 en un campo a la vera del río Uruguay, en Concordia, Entre Ríos. En las cercanías vivía una familia francesa que lo invitó a pasar la noche en su caserón, conocido más tarde como Castillo San Carlos, actualmente en ruinas. Allí conoció a dos jovencitas que lo cautivaron y que se convirtieron en leyenda. "Crecí en Concordia con ese mito, así que tuve una motivación personal para hacer esta película. También hubo algo en la obra de Saint Exupéry que me conmovió mucho: temas como la infancia, el amor y el anticipo de la muerte", dijo Herzog en diálogo con la prensa.
"Vuelo nocturno", novela publicada en 1931, que relata la epopeya de Fabien, un piloto que surca los cielos sudamericanos por las noche, adelanta la tragedia del final de la vida de Saint-Exupéry, cuando su avión desapareció en una misión de reconocimiento de los aliados, en julio de 1944, en el mar Mediterráneo. Cada uno de los sitios que visitó Saint-Exupéry se atribuyen el mérito de haber inspirado "El Principito", publicado en 1943, y tanto lectores ávidos como estudiosos buscan las claves ocultas de aquella génesis en toda su obra.
Algunas versiones indican que la descripción de aquel niño de cabello dorado ensortijado coincidía con la de uno de los hijos de Charles Lindbergh, también aviador. Pero un texto publicado por el escritor francés en la revista parisiense Marianne, "Las princesitas argentinas" y varias referencias en el capítulo "Oasis" del libro "Tierra de Hombres" invitan a pensar que el Principito y su mundo se gestaron en aquellas tierras onduladas litoraleñas. La confirmación parece llegar de la voz de Saint-Exupéry, que realizó varias grabaciones en 1941 en su casa de Nueva York, destinadas a Renoir para realizar un film que no llegó a concretarse.
En aquellos discos de 30 cm, aquel "gigante" -medía 1,90 m- de 28 años admitía que estaba más que cautivado por Suzanne y Edda Fuchs Valon, las dos adolescentes "salvajes" que vivían en el castillo de Concordia. El proyecto de guión sobre "Tierra de Hombres" estuvo guardado en la Fundación Renoir.
"Ese material confirma la premisa de esta película: algo le sucedía con la historia que había vivido en Concordia", aseveró Herzog. La voz del escritor, que piensa en voz alta los giros de su trama, los testimonios de sus ancianos sobrinos y hasta material de archivo en que se ve a Suzanne y Edda, ya adultas, hablando de aquellos días compartidos con el aviador aventurero van sembrando nuevos indicios de aquel vínculo.
Inclusive, el de un amor no confesado - o tal vez sí- a la pequeña Edda, que en esos momentos tendría 15 años. Sin embargo, él partió y ninguna de las hermanas contrajo matrimonio. En un material fílmico de 1964 se ve a Edda asegurando que su vida había sido "marcada por Antoine": "Me dijo que nunca me iba a casar y no lo hice". Este es parte del valioso material de archivo incluido en el film que, explicó Herzog, "desarrolla su historia en espejo".
"Se hicieron investigaciones y entrevistas a distintas personas en los alrededores del antiguo Castillo San Carlos, en Argentina y al mismo tiempo se indagaba en Francia, en el castillo Saint Maurice Remens, hogar de la infancia del escritor", detalló.
"Vuelo Nocturno" permite "infiltrarse" en el mito y develar nuevos datos sobre aquel aviador melancólico que se refugió en la escritura para reflexionar sobre el heroísmo, la amistad y la muerte.
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