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Triste, solitario y final
Ángel Cappa se la veía venir en el entrenamiento de hoy. Quiso quedarse, pero los dirigentes decidieron prescindir de sus servicios.
El River de Cappa nunca arrancó. Tuvo amagues de buen fútbol y algunos minutos lucidos, pero nunca completó 90 minutos jugando parecido a aquel Huracán del «tiki-tiki». Cappa se quería quedar para revertir la historia («me contrataron por 38 partidos y recién iban 13»), pero Daniel Passarella dijo basta, temiendo una derrota en el superclásico que hiciera que el bahiense le renunciara en el vestuario.
Sobre su despido, Cappa explicó: «Era algo que no esperaba, pero tampoco puedo decir que me sorprendió. No me gusta meterme en las decisiones de los demás, pero si (Passarella) tomó esa decisión, es porque cree que era lo mejor para River». El técnico trató de preservar su buena relación con el presidente de River, diciendo cosas como: «Me contrató cuando era muy difícil hacerlo y ahora me despide. Él ya no es técnico, sino directivo, y los directivos actúan así. Me voy en buenos términos y trataré de seguir teniendo buena relación con él».
Cappa habló de la impaciencia del fútbol argentino: «Salvo en Inglaterra, donde los técnicos son respetados, son las reglas de juego de un fútbol que cada vez es peor porque no se respetan los tiempos de trabajo y quieren resultados inmediatos. En cambio, en Inglaterra, Ferguson hace 24 años que está en el Manchester United y los primeros 5 años no ganó nada».
Sobre su charla con Passarella, dijo: «Las razones por las que me echó ni las escuché, porque cuando la decisión está tomada, no vale discutir las razones. Es lo mismo que cuando uno saca a un jugador, qué le va a explicar si con la decisión ya está todo dicho». También habló de su futuro: «Esta semana voy a estar dolido, pero después ya me repondré y pensaré en el futuro. Ya iré a otro equipo y encontraré la felicidad de nuevo. Pienso quedarme en el país hasta después de las Fiestas y viajaré un mes a España, pero volveré porque quiero seguir trabajando en el fútbol argentino».
Se fue Cappa y con él se fue una ilusión de un fútbol lujoso y efectivo que le devuelva a River los primeros planos.


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