28 de septiembre 2010 - 00:00

Tristeza domina el Palacio

«Chávez pasa por una de sus depre poselectorales mas fuertes». Así lo aseguro a este diario uno de los argentinos invitados a seguir las elecciones venezolanas desde el comando que montó el PSUV en el Hotel Alba (ex Hilton). Aunque entre los invitados sudamericanos sobresalían los brasileños por número y decibeles de jarana, el aporte argentino tuvo lo suyo: Andrés Larroque, jefe de «La Cámpora» (la organización fundada por Máximo Kirchner), Mariano West, diputado del FpV y factótum del armado político del conurbano (es de Moreno) y Rafael Follonier, coordinador general de Unidad Presidente y aide-du-camp de Néstor Kirchner en la secretaria general de la Unasur.

Tan golpeado estuvo Hugo Chávez, dice uno de los argentinos, que por primera vez en su historia electoral no salió el domingo a saludar a la gente, que lo esperó y esperó, primero frente al Hotel Alba y después en las puertas del Palacio de Miraflores.

Los que lo conocen apuntan que ya acusa una seguidilla de cuatro reveses y que Chávez registra este como el peor (antes tuvo la derrota en el plebiscito de reforma constitucional de 2007, la pérdida de 5 gobernaciones en las de 2008, la merma de un millón de votos en el referendo que ganó para su reelección ilimitada el año pasado y ahora este mazazo).

Consciente el venezolano de que es un revés político y no una derrota numérica, desde sus cercanías comentan que de ahora en más negociará con algunos y seguramente tratará de dar vuelta la percepción del resultado. «Hará la gran Kirchner...», aseguró uno de los que voló desde Buenos Aires a Caracas para acompañarlo, comparando el 26 de septiembre venezolano con el 28 de junio (2009) argentino.

Es que Chávez -susurra esa fuente por lo bajo a este diario- llego a la sobredosis de electoralismo. Eso cansa y desgasta. Y lo tiene en blues poselectoral. Por ahora.

C.B.

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