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Tristeza domina el Palacio
Tan golpeado estuvo Hugo Chávez, dice uno de los argentinos, que por primera vez en su historia electoral no salió el domingo a saludar a la gente, que lo esperó y esperó, primero frente al Hotel Alba y después en las puertas del Palacio de Miraflores.
Los que lo conocen apuntan que ya acusa una seguidilla de cuatro reveses y que Chávez registra este como el peor (antes tuvo la derrota en el plebiscito de reforma constitucional de 2007, la pérdida de 5 gobernaciones en las de 2008, la merma de un millón de votos en el referendo que ganó para su reelección ilimitada el año pasado y ahora este mazazo).
Consciente el venezolano de que es un revés político y no una derrota numérica, desde sus cercanías comentan que de ahora en más negociará con algunos y seguramente tratará de dar vuelta la percepción del resultado. «Hará la gran Kirchner...», aseguró uno de los que voló desde Buenos Aires a Caracas para acompañarlo, comparando el 26 de septiembre venezolano con el 28 de junio (2009) argentino.
Es que Chávez -susurra esa fuente por lo bajo a este diario- llego a la sobredosis de electoralismo. Eso cansa y desgasta. Y lo tiene en blues poselectoral. Por ahora.
C.B.


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