3 de agosto 2018 - 00:00

Trump derrumbó las normas de Obama para restringir en el smog

Es otro retroceso del presidente de EE.UU. en materia de protección ambiental. Le llovieron críticas demócratas y del estado de California, que no acatará la orden.

SIN PROTECCIÓN. El presidente Donald Trump afirma que las medidas proteccionistas son un lastre para la economía de EE.UU.
SIN PROTECCIÓN. El presidente Donald Trump afirma que las medidas proteccionistas son un lastre para la economía de EE.UU.
Washington - El Gobierno de Donald Trump anunció ayer sus intenciones de derrumbar la normativa impuesta por su antecesor Barack Obama que controla las emisiones de los gases contaminantes de los autos en Estados Unidos, otro paso más en contra de las medidas para conservar el medio ambiente.

Las nuevas reglas, menos exigentes, fueron propuestas conjuntamente por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Agencia de Seguridad Vial (NHTSA).

Estas suspenden la orden dada por la anterior administración a los fabricantes de automóviles de construir más vehículos menos contaminantes y más eficientes en el consumo de combustible, incluidos coches híbridos y eléctricos.

Denominadas "CAFE" (Corporate Average Fuel Economy), las normas vigentes hasta ahora preveían aumentos graduales de la autonomía de los vehículos hasta alcanzar un objetivo de unos 100 kilómetros por cada 4,32 litros en 2025.

No fueron establecidas por vehículo sino por gama de cada compañía fabricante. Para cada modelo que consume mucho combustible, debía fabricarse también que consuma poco o nada (por ejemplo coches eléctricos), y el promedio de consumo de las gamas debía cumplir con la norma ahora suspendida.

Los nuevos estándares limitan el objetivo a 37 millas por galón después de 2021 y están en línea con la voluntad de Donald Trump de desmantelar la mayor parte del "plan climático" establecido por su predecesor.

El presidente republicano también decidió retirar a Estados Unidos del Acuerdo del Clima de París, diciendo que perjudica los intereses económicos del país.

Las nuevas medidas también apuntan a eliminar la exención para ciertos estados, como California, de establecer reglas aún más estrictas que el resto del país en esta materia. Doce estados lo hacen y animan así a los fabricantes de coches a alinearse con sus normas en lugar de con las federales para poder vender sus automóviles.

"Nuestra propuesta busca lograr un equilibrio regulatorio basado en la información más reciente e implementar una solución para los 50 estados que permita a más estadounidenses comprar un vehículo menos contaminante, seguro, nuevo y más barato", sostuvo Andrew Wheeler, jefe de la EPA.

Las nuevas reglas, que entrarán en vigencia este invierno (boreal), pueden llevar a una larga batalla legal y política con California y a dos mercados automotores separados en EE.UU. "California luchará contra esta (decisión) estúpida con todos los medios a su disposición", reaccionó de inmediato en Twitter Jerry Brown, su gobernador.

Por su parte la líder demócrata en la Cámara de Representantes y legisladora por California, Nancy Pelosi, consideró que el proyecto es una "peligrosa agresión" contra las leyes de su estado sobre salud pública, y criticó este "ataque injusto e ilegal" de la administración Trump, que "va a asfixiar a nuestras comunidades con una nube de contaminación".

"Se trata de propuestas y no de normas definitivas", afirmó Sarah Sanders, portavoz de la Casa Blanca. "Tomaremos la decisión a fin de año".

Las compañías automotrices llamaron a ambas partes a buscar un terreno de entendimiento: "Exhortamos a California y al gobierno federal a encontrar una solución sensata para seguir aplicando las normas de contaminación eficaces que también tengan en cuenta las necesidades de los conductores estadounidenses", declararon Auto Alliance y Global Automakers, dos grupos de presión que reúnen a los principales fabricantes en el mercado estadounidense.

La administración Trump afirma que las normas del gobierno de Obama han contribuido a elevar el precio promedio de los automóviles, ahora de 35.000 dólares, o sea, 2.340 dólares más, lo que lleva a los consumidores a no cambiar de vehículo.

Con la caída de los precios de la gasolina en los últimos años, los consumidores estadounidenses se han abocado a comprar vehículos más grandes y más contaminantes, y los todoterrenos y "pick-ups" representan ahora más del 60% de las ventas. Quienes se opongan a las nuevas normas tienen un período de 60 días para expresar sus críticas.

Agencias ANSA y AFP, y

Ámbito Financiero

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