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Trump le cerró la puerta al debate sobre el control de armas tras la masacre
La mayoría de los republicanos cerró filas con el presidente, aunque algunos de sus secretarios pidieron que se discuta la tenencia por parte de personas con problemas psiquiátricos. Curiosamente, el magnate suspendió el año pasado una regulación impulsada por su antecesor, Barack Obama, que impedía que personas inestables accedan a ese tipo de equipos de fuego.
RECLAMO. Un grupo de personas se manifestó en las afueras de la corte del condado Broward, donde se encontraba Nikolas Cruz. “Asociación Nacional del Rifle, pará de matar a nuestros chicos”, se lee en el cartel.
Precisamente, cuando apenas llevaba un mes en la Casa Blanca, Trump suspendió una regulación impulsada por el expresidente Barack Obama para impedir que personas con problemas mentales pudiesen comprar de armas fuego.
En ese sentido, el fiscal general Jeff Sessions, dijo en Washington que "no podemos negar que algo peligroso y dañino está pasando en nuestro país".
"Debemos de estudiar la intersección entre la salud mental y estos sucesos, para parar a la gente antes de que cometan estos crímenes. Muchas veces han dado señales anteriormente, y debemos estar de acuerdo en que, en muchos casos, no hemos sido eficaces al intervenir", afirmó Sessions tras las declaraciones de su jefe.
A su turno el secretario del Tesoro de ese país, Steven Mnuchin, se mostró conmocionado y afirmó que "la violencia con las armas de fuego es una tragedia. Pido al Congreso que examine este tema", afirmó hoy Mnuchin, durante una audiencia ante legisladores.
El atacante fue identificado como Nikolas Cruz, de 19 años, quien se encuentra ya en la cárcel del condado de Broward, en la vecina ciudad de Fort Lauderdale. La investigación apunta a que el joven, expulsado de la escuela el año pasado tras una pelea con la nueva pareja de su exnovia, activó las alertas de incendio con granadas de humo y, cuando sus antiguos compañeros salieron de las aulas, comenzó a disparar con un arma semiautomática.
El tiroteo de Parkland es el decimoctavo incidente con armas en centros educativos estadounidenses ocurrido en lo que va de 2018.
Dos posturas
Una vez más ha vuelto a reabrir el debate sobre la necesidad de reforzar los controles de acceso a armas de fuego, aunque el guión ha seguido el habitual cruce de declaraciones entre demócratas y republicanos.
El senador demócrata por Florida, Bill Nelson, subrayó que hay que impedir que las personas con problemas mentales puedan comprar armas de fuego de gran potencia.
"Un rifle AR-15 (el utilizado por el presunto autor del tiroteo) no es para cazar, es para matar", aseguró Nelson en declaraciones a la cadena CNN, en las que aseguró que posee armas y se declaró un defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, que protege el derecho a portar armas de fuego.
Por su parte, los republicanos salieron rápidamente al paso y criticaron los llamados a restringir este derecho.
"La reacción de los demócratas tras cualquier tragedia es politizarla. Inmediatamente empiezan a decir que debemos retirar los derechos de la Segunda Enmienda de ciudadanos cumplidores con la ley. Esa no es la respuesta correcta", afirmó Ted Cruz, senador por Texas y aspirante a la candidatura presidencial republicana en 2016.
En la misma línea se expresó el también republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, al indicar que el "terrible tiroteo" de Parkland no debe dar pie a un debate sobre la "supresión de los derechos de los ciudadanos". "En estos momentos creo que necesitamos darnos un respiro y recolectar todos los hechos", agregó.
Los recientes intentos legislativos por reforzar el control de acceso a las armas en EE.UU. han sido rechazados de manera repetida en el Congreso, la última vez en 2016 después de la matanza en Orlando (Florida) que dejó 50 fallecidos en un club nocturno.
| Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero |


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