17 de noviembre 2017 - 00:00

Trump logró un primer triunfo para su proyecto de recorte de impuestos

El trámite será arduo en el Senado, debido a la estrecha mayoría oficialista y a las dudas de varios legisladores. Preocupan el déficit y que se profundice la inequidad en los ingresos.

FESTEJO. El líder de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos, el republicano Paul Ryan, celebró en una conferencia de prensa el acuerdo para aprobar la reforma fiscal de la Casa Blanca.
FESTEJO. El líder de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos, el republicano Paul Ryan, celebró en una conferencia de prensa el acuerdo para aprobar la reforma fiscal de la Casa Blanca.
Washington - La Cámara de Representantes de Estados Unidos adoptó ayer la reforma impositiva impulsada por Donald Trump, considerada la más ambiciosa en una década, aunque todavía hay incertidumbre sobre si sobrevivirá al voto del Senado, donde los republicanos tienen una exigua mayoría.

La Cámara baja, dominada por los republicanos, aprobó por 227 votos contra 205 el proyecto de ley que reduce los impuestos de las empresas y de los sectores medios a partir del año que viene. La oposición demócrata votó unánimemente en contra, al igual que 13 legisladores republicanos.

"Votar esta reforma es lo más importante que podemos hacer para retomar la senda del crecimiento y ayudar a las familias de clase media a las que les ha ido mal", dijo Paul Ryan, el presidente conservador de la Cámara.

El proyecto de reforma reduciría el Impuesto a las Ganancias corporativas de un 35% a 20%, y también reduce el impuesto a la renta personal. Asimismo, implicaría una gran simplificación del sistema tributario, con la eliminación de múltiples deducciones y la promesa, para el 90% de los contribuyentes, de poder completar su declaración con una "tarjeta postal", en lugar de los contadores y los programas informáticos que la mayoría de los estadounidenses necesita actualmente.

La votación se produjo poco después de que Trump se reuniera con la bancada republicana de la Cámara de Representantes, ante quienes se mostró "muy optimista" y a quienes urgió a apoyar el proyecto. "Esta es la oportunidad que tienen de pasar de mediocre a excelente. Hoy depende de ustedes", les dijo.

Pero la apuesta es más arriesgada en el Senado, donde los republicanos tienen una estrecha mayoría de 52-48 sobre los demócratas.

Ron Johnson fue el primer senador republicano en oponerse a la iniciativa, advirtiendo que desgrava en forma importante a las corporaciones, mientras que los negocios más pequeños, en los que los propietarios pagan impuestos "cruzados" individualmente, son tratados de manera diferente.

"Si la pueden aprobar sin mí, háganlo", declaró Johnson al diario The Wall Street Journal, y agregó que el proyecto beneficia injustamente a las grandes corporaciones más que a otro tipo de negocios. "No voy a votar este paquete de impuestos", expresó, resumiendo la postura de los republicanos críticos.

Estos también enfatizaron que el plan sumará 1,5 billón de dólares al déficit fiscal en los próximos diez años.

En tanto, Trump fustigó a los demócratas en Twitter, al afirmar que estos "están luchando contra un gran recorte de impuestos para la clase media y los negocios medianos" por una sola razón: "Obstrucción y demora".

Al dar un nuevo giro al ambicioso proyecto, los republicanos del Senado se inclinaron ante las presiones de Trump e incluyeron la supresión de la obligación universal a suscribirse en una cobertura de salud a su proyecto de reforma fiscal. Es que están ansiosos por darle otro golpe a la ley de seguro de salud de 2010 impulsada por el expresidente Barack Obama, el "Obamacare", algo en lo que hasta ahora fracasaron pese a varios intentos este año.

Al incluir una derogación de la norma que obliga a las personas a tener un seguro de salud o pagar una multa en una nueva ley impositiva, los republicanos reclamarían una doble gran victoria. Revocar esta norma permitiría ahorrar unos 338.000 millones de dólares, según proyecta la Oficina de Presupuesto del Congreso, dinero que ayudaría a cubrir los recortes de ingresos fiscales. Pero esa oficina también proyecta que la derogación elevaría los costos de los seguros de salud en 10% y dejaría a 13 millones de estadounidenses sin cobertura médica en la próxima década.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que tal incremento de costos "más que eliminaría" los rebajas de impuestos en las familias de clase media.

"Si ellos (los republicanos) hacen esto, cada problema con el seguro de salud recaerá sobre sus espaldas", advirtió.

Todos los ojos están puestos en un puñado de senadores republicanos que podrían hacer prosperar o fracasar el proyecto.

Entre ellos figuran John McCain, Susan Collins y Lisa Murkowski, quienes juntos hundieron el proyecto de Trump de derogar el "Obamacare" a mediados de año, y Bob Corker, quien dijo que se opone a esta medida porque elevará el déficit.

El senador Lindsey Graham hizo una gran advertencia política.

El tiempo no está del lado de Trump. El Congreso no trabajará la próxima que viene por el feriado del Día de Acción de Gracias, y cuando reanude su labor tendrá poco espacio para una demora.

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, quiere que el proyecto sea votado inmediatamente después de Acción de Gracias. Luego vendrían las negociaciones para uniformar las versiones del Senado y de la Cámara, pero consensuarlas podría ser complicado.

Agencias AFP, Reuters y EFE