De los cuatro candidatos conservadores posibles, dos resonaban con más fuerza. Quien resulte elegido deberá ser ratificado por el Congreso.
Washington - El presidente Donald Trump se disponía a designar al cierre de esta edición a un nuevo juez de la Corte Suprema, una decisión que puede inclinar al máximo tribunal de Estados Unidos hacia la derecha y tener trascendentales implicaciones en temas como el aborto, las armas de fuego y la inmigración.
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Tras haber realizado las últimas consultas por la mañana, el mandatario ya eligió, según The New York Times, al magistrado que ocupará el cargo, aunque no comunicó su nombre. Estaba pautado que el mandatario se expresara al cierre de esta edición desde la Casa Blanca, una hora de gran audiencia para la cual los canales de televisión modificaron sus programas. Esta nominación es consecuencia de la jubilación inesperada del juez Anthony Kennedy, uno de los nueve integrantes del máximo organismo judicial.
"Digamos que hay cuatro personas", dijo el presidente el domingo al término de un fin de semana en uno de sus clubes de golf. "Los cuatro son excelentes". "Hace mucho escuché que la decisión más importante que puede tomar un presidente de Estados Unidos es la selección de un juez de la Corte Suprema", tuiteó ayer el mandatario.
Si, como se espera, designa a alguien decididamente a la derecha, los conservadores podrían dominar durante años la Corte, donde los jueces sirven de manera vitalicia.
Los candidatos en su lista eran Brett Kavanaugh, exasesor del expresidente George W. Bush; Raymond Kethledge, un estricto intérprete de la Constitución estadounidense; Amy Coney Barrett, devota católica y conservadora en temas sociales; y Thomas Hardiman, un acérrimo defensor de los derechos en torno a las armas. Kavanaugh y Hardiman eran los favoritos, afirmó The New York Times. Para el profesor conservador Josh Blackman, del South Texas College of Law, los cuatro ofrecen todas las garantías para conformar a los republicanos, incluso los más derechistas. "Trump no puede perder" con esta elección, sostuvo,.
Todos tienen el respaldo de los principales grupos jurídicos republicanos, sobre todo de la ultraconservadora Sociedad Federalista. Ninguno tiene más de 53 años, lo que permite a Trump dejar una huella duradera en las leyes de la nación. A comienzos de 2017, el presidente ya había tenido la ocasión de promover a un juez conservador, Neils Gorsuch.
La Corte Suprema tomó en los últimos años decisiones históricas sobre cuestiones fundamentales, desde el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto, los derechos sobre las armas, el dinero corporativo en las campañas electorales y la libertad de expresión.
En 2019, el alto tribunal podría tener que considerar los poderes y derechos de Trump en la investigación sobre los vínculos entre su campaña presidencial y Rusia, y si trató de obstruir o no esa pesquisa.
Trump se apresuró a nombrar el reemplazo de Kennedy mientras los republicanos aún tienen una mayoría simple en el Senado, que debe aprobar el nombramiento. Si la nominación se retrasa y los demócratas logran una banca adicional en el Senado en las legislativas de noviembre, Trump podría verse obligado a acordar con ellos.
De acuerdo con reportes de prensa, el líder republicano del Congreso, Mitch McConnell, intentó empujar a Trump hacia uno de los dos candidatos, Hardiman o Kethledge, vistos con menos resistencia.
La senadora republicana Susan Collins ya señaló que podría romper con su partido si Trump nombra a alguien que se oponga firmemente al derecho al aborto. Anoche, Amy Coney Barrett, de 46 años, era casi descartada debido a su relativa inexperiencia en lo social y religioso.
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