31 de agosto 2018 - 00:00

Trump y Trudeau dicen que el NAFTA 2.0 está al alcance de la mano

Persisten las diferencias sobre el acceso al mercado canadiense de lácteos y sobre un nuevo mecanismo de resolución de controversias.

optimismo. La canciller canadiense, Chrystia Freeland, encargada de las negociaciones para mantener a su país en el NAFTA con EE.UU. y México, confía en un pronto y satisfactorio final de las gestiones.
optimismo. La canciller canadiense, Chrystia Freeland, encargada de las negociaciones para mantener a su país en el NAFTA con EE.UU. y México, confía en un pronto y satisfactorio final de las gestiones.
Washington - Un acuerdo para renovar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) parecía estar encaminado ayer, en el tercer día de negociaciones entre Canadá y Estados Unidos, con el objetivo de lograr un pacto para al final de esta misma semana.

La canciller canadiense, Chrystia Freeland, dijo "seguir siendo optimista", tras reunirse con el representante estadounidense de comercio, Robert Lighthizer, luego de iniciar el martes frenéticas negociaciones para intentar concluir la modernización del NAFTA, crucial para Ottawa y Washington, así como para el tercer socio, México.

"Hay mucha buena voluntad en ambas partes", declaró a periodistas Freeland, quien más temprano destacó el arduo trabajo de los técnicos de ambos países durante la noche. Los debates han sido "muy, muy intensos", dijo.

Wall Street, que en las últimas jornadas subió ante el progreso en las negociaciones, comenzó la sesión de ayer con una ligera baja, en espera de la conclusión de las conversaciones entre Washington y Ottawa.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, auguraron que el entendimiento entre ambos gobiernos está al alcance.

México allanó el camino hacia un NAFTA 2.0 al lograr el lunes un acuerdo con Estados Unidos. Pero, al anunciarlo, Trump volvió a plantear su idea de sustituir el tratado trilateral por dos bilaterales.

Trudeau, en tanto, aventuró que "hay una posibilidad" de llegar a un acuerdo para el viernes, aunque insistió que todo "dependerá de si en definitiva es bueno o no para Canadá". Y subrayó, como lo hizo ya Trump: "Es mejor no tener un NAFTA que tener un mal NAFTA".

Los negociadores mexicanos, que permanecieron en Washington luego de anunciarse el entendimiento con Estados Unidos, pasaron el miércoles revisando detalles de lo acordado y en comunicación con sus pares de Canadá, pero aún no está confirmada una reunión trilateral, dijeron fuentes de la delegación.

La Casa Blanca planea notificar el viernes al Congreso de su intención de firmar un nuevo acuerdo de libre comercio, a fin de cumplir con el aviso previo de 90 días que permitirá sellar un nuevo NAFTA antes de que asuma el nuevo Gobierno de México el 1 de diciembre.

Si la Casa Blanca avisa al Congreso el viernes, tendrá plazo hasta el 30 de septiembre para remitir el texto. Según expertos, el Gobierno de Trump no ha sido autorizado a negociar ningún acuerdo bilateral.

Pero para que haya un NAFTA 2.0, primero Washington y Ottawa tienen que resolver sus diferencias. Los puntos centrales de fricción incluyen principalmente la exigencia estadounidense de apertura del protegido mercado canadiense de lácteos y cómo resolver las disputas comerciales entre los socios.

Trudeau prometió no ceder a la demanda de Washington de alterar el sistema por el cual Ottawa establece cuotas y precios de producción para los lácteos y aplica elevadas tarifas a la importación de esos productos.

Pero Ottawa ofrecería a los productores estadounidenses de lácteos un leve aumento de su participación en su mercado, tal como hizo con la Unión Europea en el acuerdo de libre comercio firmado el año pasado. En contrapartida, Ottawa espera que Washington haga concesiones en lo referente a los mecanismos de solución de controversias entre los tres socios.

Agencias AFP y Reuters

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