8 de noviembre 2011 - 00:00

Turbia y amplia victoria de Ortega en Nicaragua

Partidarios de Daniel Ortega celebraron en Managua el domingo a la noche. En barrios beneficiados con planes sociales, la victoria del sandinista fue abrumadora.
Partidarios de Daniel Ortega celebraron en Managua el domingo a la noche. En barrios beneficiados con planes sociales, la victoria del sandinista fue abrumadora.
Managua - El sandinista Daniel Ortega obtuvo ayer una aplastante victoria y obtenía la reelección en Nicaragua con un 62,6% de los votos y una holgada mayoría en el Parlamento. No obstante, su contrincante más fuerte, el liberal Fabio Gadea, no reconoció la derrota, ante serias denuncias de anomalías durante los comicios.

«Es una tendencia irreversible», afirmó el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, una vez que ya estaba escrutado más del 85% de las mesas. En esta elección Ortega logró 20 puntos porcentuales más que en los comicios de 2006, cuando fue elegido con el 38% de respaldo.

Los votos obtenidos por Ortega duplicaron el 30,96% que logró Gadea, quien dijo que no aceptaba los resultados por considerar que «no reflejan la voluntad del pueblo». «Ha sido un ejercicio cuidadosamente planeado por el orteguismo para alterar la

voluntad popular, lo que arroja fundadas sospechas de que hemos estado ante la escenificación de un fraude de modalidades y proporciones inauditas»
, dijo. Además, el empresario advirtió que «la lucha sigue» y llamó a sus simpatizantes a estar atentos a «las orientaciones» que emitirá el Partido Liberal Independiente (PLI).

Cuestionamientos

Los comicios se celebraron en medio de cuestionamientos a la legitimidad de la candidatura de Ortega, que logró postularse apoyado en un controvertido fallo de la Corte de Justicia que en 2009 declaró inaplicable una prohibición constitucional que impide la reelección consecutiva. Pero el organismo electoral defendió la transparencia de todo el proceso.

Ortega, que no había dado declaraciones hasta el cierre de esta edición, gobernará por otro período de cinco años, ahora apoyado en una Asamblea Nacional donde su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FLSN), tendría mayoría.

«Hoy el pueblo nicaragüense está reconociendo esos valores del buen Gobierno, está respaldando esos valores y es-tá diciendo categóricamente: queremos vivir en paz, queremos seguir prosperando», dijo Rosario Murillo, esposa de Ortega, quien ejerce una fuerte influencia en el Gobierno.

Mientras tanto, la fundación Hagamos Democracia, vinculada a sectores de la oposición, denunció que durante el proceso electoral hubo «manipulación del padrón», discriminación en la entrega de cédulas de identidad a los ciudadanos, impedimentos a la fiscalización de los partidos y «obstrucción y falta de observación. Asimismo, hubo choques entre opositores y sandinistas en Managua y en el norte del país, con varios heridos y detenidos, y la quema de urnas.

En ese sentido, observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea dijeron que a varios integrantes de sus misiones se les había impedido ingresar a varios centros de votación. «Este es un caso que no nos había sucedido hasta ahora y que lo consideramos preocupante», dijo el jefe de los observadores de la OEA, Dante Caputo, en rueda de prensa.

Más allá de los vericuetos políticos, los nicaragüenses, con una historia marcada por guerras, intervenciones estadounidenses y dictaduras, votaron preocupados por la pobreza, que agobia al 45% de los 5,8 millones de habitantes, y el subempleo (53%).

A diferencia de su Gobierno de los 80, Ortega estabilizó la economía (creció un 4,5% en 2010), dejó negociar a los empresarios y tuvo buena relación con los organismos financieros y con Estados Unidos, lo que, según el analista económico Mario Arana, debe continuar para lograr un crecimiento del 6% que reduzca la pobreza.

Agencias ANSA, AFP, Reuters y DPA

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