16 de agosto 2016 - 00:00

Turquía amenaza a Europa con reabrir la crisis de los refugiados

Se deteriora más la relación tras el golpe fallido del mes pasado. Ankara se dice víctima de la hostilidad de Occidente y acusa a Bruselas de demorar su ingreso al bloque.

Atenas, en colapso. Sectores amplios de la capital griega se han convertido en centro de acogida de refugiados, como la villa de los Juegos Olímpicos de 2004.
Atenas, en colapso. Sectores amplios de la capital griega se han convertido en centro de acogida de refugiados, como la villa de los Juegos Olímpicos de 2004.
Berlín y Ankara - Cada vez más enfrentada con Occidente y cercana a Rusia, Turquía amenaza con poner fin a su promesa de contener el flujo de inmigrantes ilegales hacia la Unión Europea si esta no permite a sus ciudadanos viajar sin visa por el bloque a partir de octubre.

Así lo dijo el canciller turco, Mevlüt Cavusoglu, al diario alemán Bild. Las declaraciones, publicadas ayer, coinciden con las crecientes tensiones entre Ankara y Occidente luego del fallido golpe de Estado del 15 de julio. Turquía está molesta por lo que considera una respuesta insensible de sus aliados a una intentona que dejó 240 muertos, la mayoría civiles.

Cavusoglu acusó a Europa de mostrar "hostilidad" hacia su país y sugirió que el pacto migratorio en vigor, que convierte a Turquía en un tapón para el masivo éxodo de refugiados, puede ser cancelado antes de octubre.

"Nos hemos esforzado como prácticamente ningún otro país para cumplir todas las condiciones para un ingreso a la UE, pero lo que estamos recibiendo de una parte de la UE son solo amenazas, insultos y un bloqueo total. Me pregunto: ¿qué crimen cometimos? ¿por qué esta hostilidad hacia Turquía?"..., dijo el funcionario al diario Bild, el más popular de Alemania. Y fue más claro aún al ser consultado por la cancelación del pacto migratorio. "No quiero hablar del peor escenario. Las conversaciones con la UE continúan, pero está claro que aplicamos todos los acuerdos al mismo tiempo o los ponemos todos a un lado", advirtió.

Aludió así a lo pactado entre la UE y Turquía para hacer frente a la crisis de los refugiados y recordó que "hay acuerdos en los que queda claramente establecido que en octubre habrá un régimen de libre visado para todos los turcos", replicó. "Y cuando me remito a estos acuerdos existentes, de repente muchos se muestran irritados. Pero no puede ser que todo lo que es bueno para la UE se implemente por nuestra parte, pero que Turquía no reciba nada a cambio", remarcó el canciller.

En ese acuerdo, que entró en vigor en marzo, Turquía aceptó recibir refugiados llegados a las costas griegas a cambio de una ayuda de 3.000 millones de euros en dos años y a un compromiso europeo de permitir a sus casi

80 millones de ciudadanos circular sin visado por la UE, al igual que lo hacen todos los países signatarios del Tratado de Schengen.

Sin embargo, ese compromiso es resistido por varios países europeos, que ven con desconfianza la posibilidad de que se incremente la libre circulación de musulmanes dentro de sus fronteras, sobre todo en la medida en que provendrían de un país lindante con la zona de conflicto establecida por la expansión del grupo terrorista Estado Islámico.

El propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encargó a lo largo del último mes de subrayar el poco apoyo recibido desde Occidente tras el fallido golpe que, según él, fue orquestado por el clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado desde 1999 en Estados Unidos, país que es reticente a darle la extradición.

En varias oportunidades, Erdogan acusó a la UE y a todo Occidente de "apoyar al terrorismo" al tiempo que expuso como ponderó el respaldo del presidente ruso, Vladímir Putin, con quien se reunió semana pasada para relanzar la relación.

Las asperezas con Occidente -históricos socios de los turcos nucleados en la OTAN- se tensaron por las críticas europeas por las masivas purgas y, sobre todo, por la posibilidad de que Ankara reintroduzca la pena de muerte.

Estos puntos amenazan el acuerdo migratorio con la UE, lo que genera temores a nuevas oleadas de refugiados y compromete el futuro de las conversaciones sobre la entrada del país al bloque comunitario.

Concretamente, desde que entró en vigor el acuerdo se redujo el número de migrantes que llegan a las islas griegas de 1.700 diarios a una media de 89.

Agencias Reuters, EFE, AFP y DPA,


y Ámbito Financiero

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