Durante las inspecciones fueron detenidas 50 personas y se emitieron órdenes de detención contra otras 120, entre ellas varios directivos, informó la agencia oficial Anadolu. Uno de los arrestados es presidente de Afken Holding, una firma que trabaja en los sectores inmobiliario y tecnológico, entre otros.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ya había adelantado a principios de agosto que ampliaría al mundo de los negocios las "purgas" iniciadas tras el intento de golpe de Estado. El mandatario, antiguo aliado de Gülen, lo responsabiliza de la insurrección militar ocurrida a mediados de julio, pero el clérigo, residente en Estados Unidos, lo niega.
Paralelamente, las autoridades turcas aumentaron la presión sobre los medios de comunicación. Un tribunal ordenó el cierre del periódico prokurdo Özgür Gündem, al que acusa de difundir propaganda terrorista de la prohibida Organización de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), según una copia de la decisión que circulaba entre los activistas. El diario se centra especialmente en el conflicto entre la minoría kurda y el Estado, y desde hace semanas está abierta una investigación contra varios de sus periodistas, entre ellos Erol Önderoglu, de la ONG Reporteros Sin Fronteras, quien estuvo en prisión preventiva.
De acuerdo con la Plataforma de Periodismo Independiente (P24), hay 44 reporteros en prisión preventiva en relación con las investigaciones sobre la asonada militar. Por su parte, la Federación de Periodistas Europeos (EJS) eleva la cifra a 68.
Desde el fallido golpe de Estado se encuentran bajo prisión preventiva unas 17.000 personas, entre ellas empresarios, jueces, funcionarios de ministerios, policías y soldados. Además, fueron suspendidos o destituidos más de 81.000 empleados públicos.
| Agencias DPA y AFP |



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