El radical Gerardo Morales salió a aclarar ayer que no involucrará a la UCR en una interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires. Así, quiso despegarse de los efectos que ya está produciendo en su partido la guerra judicial que envuelve a Francisco de Narváez en medio de la campaña y las denuncias de operaciones por parte del Gobierno. Pero, al mismo tiempo, salió a ponerle un freno a lo que considera una manipulación de la Justicia por parte del Gobierno para complicar a un candidato. Así, el radicalismo decidió que el campo de batalla para analizar si el juez Federico Faggionato Márquez (que investiga la causa de la efedrina) actúa por propia convicción o por órdenes de otro poder será el Consejo de la Magistratura. Allí, tanto Morales como Ernesto Sanz anunciaron que presionarán para que avancen las denuncias que ya se están sustanciando contra Faggionato Márquez.
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Mientras tanto, Carrió eligió otro camino frente a la pelea del peronismo disidente en la provincia.
Ayer, no descartó que después de las elecciones del 28 de junio pueda haber un «acuerdo parlamentario» con ese sector del justicialismo. De todas formas, tuvo que aclarar que no se refería a todos los casos, ya que la propia Carrió pronosticó hace tiempo que muchos peronistas que siguen a De Narváez volverían con los Kirchner después de las elecciones: «Vamos a ir paso a paso. De lo que estamos seguros es de que va a haber acuerdos parlamentarios con todos aquellos que compartan la misma visión republicana, respecto del campo, de la reforma de las instituciones y la Justicia», dijo en Córdoba.
Alineamiento
De todas formas, para alinearse con Morales, Carrió definió también la puja bonaerense: «En el conurbano ya hay una pelea de mafias. Y estoy hablando de Unión-PRO y del Frente para la Victoria», dijo.
Luego, fundamentó sus denuncias en el desbaratamiento de desarmaderos en locales partidarios y la citación judicial contra De Narváez por el tráfico de efedrina, así como la aparición de encuestas «falsas»: «Empieza una pelea de bandas entre las dos vertientes del PJ. Ya arrancó el primer round».
La estrategia de Carrió, de todas formas, sigue siendo la misma: insiste en que ninguna encuesta representa la verdad y que en la provincia de Buenos Aires existe hoy un triple empate.
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