La conducción de la Unión Cívica Radical ya tiene claro que sin solucionar sus problemas en la provincia de Buenos Aires y, en menor medida, en la Capital Federal, de poco servirá el armado que tiene por delante dentro del acuerdo con Elisa Carrió. La situación de los radicales bonaerenses es hoy clara: mientras Federico Storani mantiene un apoyo crítico a la sociedad con la Coalición Cívica, Leopoldo Moreau mantiene una oposición definitiva a ese acuerdo. Pero en la dirigencia que sigue a Moreau ya comenzó a haber fisuras: muchos de sus seguidores ya consideran que la UCR debe encolumnarse en la provincia detrás de la candidatura de Margarita Stolbizer, que llegó al comité nacional de la mano de Carrió después de haberse ido precisamente por su pelea con Moreau y Storani. De hecho, Sandra Rioboo, diputada y seguidora de Moreau, ya almorzó con Stolbizer lejos de las miradas de la conducción partidaria.
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La definición del radicalismo bonaerense es tan importante para el futuro armado de esa nueva alianza, que este fin de semana Gerardo Morales desembarcará en ese territorio con una gira por Bahía Blanca, Tres Arroyos, Coronel Dorrego y Tornquist, y seguirá el próximo en Mar del Plata y Avellaneda.
En todas esas visitas Morales no será acompañado por ahora por Stolbizer, pero sí aparecerán sus seguidores en los actos.
El presidente de la UCR tendrá como asociado en su gira a Daniel Salvador, presidente de la UCR provincial, que viene soportando los embates de Moreau, pero tiene el apoyo de Jesús Porrúa, el marplatense que controla 30% de la convención partidaria provincial y es presidente del bloque de senadores bonaerense.
Porrúa es una pieza clave para sostener a Salvador en el comité partidario ya que rompió lanzas hace tiempo con Moreau y Storani.
Condimentos
Esa guerra entre la conducción de la UCR y los caciques del alfonsinismo provincial tiene también otros condimentos. El comité nacional del radicalismo tiene un claro déficit en su constitución: no hay bonaerenses. Y ésa es una carencia que Morales sabe que debe corregir. Juega a favor del armado en la provincia la buena relación que mantiene Morales con Ricardo Alfonsín, pero aún resta mucho camino para terminar de armar un arco común que los contenga a todos, incluida Stolbizer y su lógica pretensión de encabezar la estrategia.
Ayer Storani utilizó toda la diplomacia posible para criticar el acuerdo entre Morales y Carrió: «Esto fue un primer encuentro y sería mucho decir que es una alianza. Es un primer paso que no debe cometer los mismos errores que en el pasado, de no poner énfasis en las coincidencias políticoideológicas», dijo y recomendó a la conducción partidaria ir más despacio.
Como Moreau, Storani prefiere que la UCR avance con un acuerdo con el socialismo, con que el « generacionalmente» se siente «más cómodo». Y pidió también que se les abrieran las puertas del partido a los seguidores de Julio Cobos, aunque no al vicepresidente, ya que, si abandonara el cargo, produciría una crisis institucional, según el radical bonaerense.
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