24 de noviembre 2010 - 00:00

UCR no pudo evitar ruptura con el cobismo en Senado

Ernesto Sanz, Gerardo Morales
Ernesto Sanz, Gerardo Morales
El bloque radical del Senado quedó ayer en medio de una ruptura. Si bien al cobismo no le alcanzó el número para presionar la salida del jujeño Gerardo Morales de la conducción de la bancada, sus senadores no accedieron siquiera a discutir la crisis en la reunión de bloque de ayer: no concurrieron a la convocatoria, y Morales quedó en su puesto con el apoyo de siete senadores leales más dos, el chubutense Mario Cimadevilla y el pampeano Carlos Marino, que decidieron conceder una pausa hasta marzo. Sin ellos dos, Morales hoy no hubiera continuado en su cargo. De todas formas, en ese plazo le exigirán al jujeño que rectifique su forma de conducir el bloque; aunque en realidad el conflicto es mucho más que eso y se centra específicamente en la definición de las candidaturas presidenciales y la postura de la conducción frente a ese proceso. No es casual que, en su mayoría, los presentes en la reunión de ayer estén ya convencidos con la candidatura de Ricardo Alfonsín.

Ernesto Sanz, presidente del partido, intentó durante todo el día evitar una ruptura de la bancada. De hecho, su aporte máximo fue, quizás, lograr que Marino y Cimadevilla se limitaran en sus protestas contra Morales. Lo consiguió durante un almuerzo en el Hotel Savoy, que sirvió también para contar el número que el alfonsinismo tendría en la reunión de la noche para frenar al cobismo. Allí fue donde Cimadevilla y Marino le garantizaron a Morales que anoche no votarían por su destitución, aunque lo condicionaron a marzo.

La crisis en el bloque, que comenzó con el deplazamiento del cobista Oscar Aguad como jefe del bloque de Diputados pero que en realidad seguirá mientras no se defina el futuro de la candidatura presidencial de la UCR (que hoy tiene a Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Sanz en carrera), estalló ayer con la ausencia de los cobistas del bloque.

Podría haberse evitado de haber estado estos presentes, pero Morales logró una suerte de ratificación en el cargo de la mano de Sanz, Marino, Luis Naidenoff, Arturo Vera, Alfredo Martínez, Cimadevila, José Cano y Roy Nikisch.

Afuera quedaron alineados cinco cobistas: Nito Artaza, Ramón Mestre, Laura Montero, Emilio Rached y Pablo Verani, además de los dos catamarqueños y el correntino, que no tienen voto por estar por fuera de la bancada con partido propio.

Al mismo tiempo que Sanz y Morales intentaban calmar la crisis y reunir a la tropa que no apoyaba la rebelión, Cobos se encontró con sus senadores leales en el Senado.

De allí salió la estrategia de replegarse y no concurrir a la convocatoria que había hecho Morales en la bancada, precipitando una virtual ruptura. Los cinco senadores decidieron, entonces, que participarían de ninguna otra reunión de bloque hasta marzo, plazo en el que Marino y Cimadevilla deberán decidir también su propia postura frente a la actual conducción.

Queda claro que Morales, que apoyó desde el Senado el lanzamiento de la candidatura de Alfonsín y con eso se ganó la furia del cobismo, sólo salió confirmado ayer en el cargo pero no fortalecido.

Artaza lo explicó ayer: «No hay ruptura de bloque», dijo (una expresión que también utilizó Sanz), pero anunció que crearían «una especie de subloque» que jugaría junto con el de la UCR. En lenguaje parlamentario, eso se llama ruptura.

«Nos reuniremos este miércoles (por hoy) para discutir y le vamos a transmitir al presidente del bloque el resultado de esa discusión», dijo ayer Artaza como vocero. «No queremos esmerilar a ningún dirigente radical».

Tambien explicó que los catamarqueños Blanca Monllau y Oscar Castillo, del bloque del Frente Cívico, y Roldán, del Frente para Todos, pidieron el regreso al bloque, pero aún no fue debatido. De haber estado ayer, Morales hubiera quedado en una situación más complicada.

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