Fue un viernes que servía de remate a octubre, pleno en vacilaciones y golpes de mercado, por partes. Hasta faltando poco para el final, no se sabía bien cuál sería el saldo para los distintos índices.
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El Dow pareció que se caía al negativo y en un pase de manos, que allá tienen escuela de magos, las pantallas registraron 1,6 por ciento a favor. Lentos los brasileños, se quedaron con la carta mal dada vuelta y perdieron 1,35 por ciento. Que no sucedió en Buenos Aires porque el Merval cerró octubre ofreciendo la cuarta rueda, consecutiva, con recuperación y sumó 3,8 por ciento (que supo estar arriba de 4 por ciento).
Un podio de cuatro especies con dos dígitos arriba, el G. Galicia y Petrobras empatando en más de 14%. El Francés capturando más de 11% y Transener en zona de 10%. Diferencias bien notorias, con 56 alzas y solamente 19 papeles en baja, que estuvo bien abastecido con $ 83 millones de efectivo: aunque debajo del promedio mensual -$ 102 millones- y de días previos.
Semana como hace tiempo no se veía, en todos, repuntes de un nivel de 11 por ciento en el Dow Jones, subiendo a 13,5 por ciento en el Merval. Y llegando al máximo en el Bovespa, 17,3 por ciento.
Pormenores
Por lógica, una de las cajas de resonancia del tema de las AFJP resulta la Bolsa de Comercio. Sin embargo, no se percibe en el ambiente de operadores e inversores que exista inquietud, o tristeza, por la posible ausencia de estos actores institucionales. No se los considera como verdaderos promotores del sistema y hasta creando cierta iliquidez en varias plazas, donde poseen mucha tenencia de capital minoritario. Al unísono, la preocupación pasa por el trato que se les pueda dar a esas cantidades en poder de la ANSeS. Tema delicado. Y la Bolsa, expectante.
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