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Un cero para los dos
Agustín Torassa lucha con Cristian Menéndez. Quilmes y Tigre empataron sin goles, un resultado que no le sirvió a ninguno de los dos. El partido fue apenas discreto.
El equipo de Omar De Felipe sigue en zona de descenso, mientras que Tigre por ahora no sufre, pero los 13 puntos que sumó en este torneo Inicial los puede pagar muy caros en uno o dos años.
Quilmes salió con todos sus titulares y con un solo cambio con respecto al partido que perdió con Boca y que fue la entrada del juvenil Elizari por el suspendido Oberman. Tigre, en cambio, reservó varios de sus titulares para jugar el domingo con Boca y porque se le viene un fixture complicado, ya que el próximo miércoles juega con Libertad de Paraguay por la Copa Libertadores de América y el otro domingo visita a River.
Por eso Gorosito reservó, entre otros, a su estrella, Rubén Botta (un poco golpeado) y a Peñalba, Donatti, Rusculleda y al lesionado Galmarini, entre los más notorios y lo sintió, porque no tuvo generación de juego y el mediocampo con Gastón Díaz, Escobar, Ferreira y Cisterna entregó siempre la pelota a dividir.
En ese panorama, Quilmes fue muy superior, desde la prolijidad de Leandro Díaz y con una buena producción de Elizari, pero no pudo concretarlo en el marcador, porque Martín Cauteruccio es la sombra de lo que fue (quizá sintiendo su frustrado pase a Independiente) y Menéndez, no fue ni la sombra del delantero movedizo e inteligente que jugó ante Boca.
Por eso terminaron cero a cero, porque a los dos les faltó creatividad y porque ofensivamente generaron muy poco. Tanto que las tres posibilidades claras que tuvo Quilmes se debieron a groseros errores defensivos. Tigre mejoró al final con la entrada de Leguizamón, que tuvo una situación clara y desvió apenas su remate final, aunque hubiera sido injusto.
A Tigre le faltan jugadores de recambio en ofensiva; quizás lo resuelva cuando empiece a jugar su nuevo refuerzo, el colombiano Yulián Mejía.


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