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Un clásico de lucha libre
Juan Manuel Torres estuvo en su salsa, acá lucha con Lluy y Mercado. El partido fue una disputa constante y no se vio nada de fútbol.
San Lorenzo pecó de falta de contundencia en ataque, pero Racing nunca aprovechó al hombre de más y se dedicó a defenderse casi todo el partido, sin buscar el gol del triunfo.
Así las cosas, el encuentro fue luchado con demasiado roce y alguna pierna fuerte (que Beligoy no penó con la misma rigurosidad con que expulsó a Torres) y con muy poco o nada de fútbol.
Leandro Romagnoli fue el mejor de un equipo que nunca renunció a atacar y creó las pocas situaciones de gol que tuvo el partido, pero que demostró una alarmante falta de ideas y terminó tirando centros ante una defensa muy alta y un arquero de 2 metros.
Racing jugó al pelotazo largo y a tratar de ganar en los rebotes o aprovechar un error defensivo del rival para llevarse los tres puntos.
Ni con dos enganches (Fariña y Grazzini), ni con uno (cuando entró Castromán por Fariña) tuvo juego, porque a los habilidosos la pelota les pasaba por arriba y nunca les llegaba al pie para generar juego.
San Lorenzo se fue enamorando del empate con el correr de los minutos y también renunció a jugar, por lo que los últimos 20 minutos fue un ida y vuelta de pelotazos sin destino, algo muy poco parecido a un partido de fútbol.
La gente de San Lorenzo se fue aplaudiendo la actitud, en cambio la de Racing lo hizo decepcionada a pesar del punto de visitante.


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