5 de septiembre 2014 - 00:00

Un Colón ganado por derecho propio

Jaime Torres hará obras para charango, algunas de ellas con el instrumento como solista, y también temas populares de distintas regiones sudamericanas y argentinas.
Jaime Torres hará obras para charango, algunas de ellas con el instrumento como solista, y también temas populares de distintas regiones sudamericanas y argentinas.
El ciclo "Intérpretes Argentinos" del Teatro Colón recibirá el domigno, a las 11, a una leyenda de la música popular: el charanguista tucumano Jaime Torres, quien ya se había presentado en ese escenario en varias oportunidades. Torres compartirá escenario con sus músicos, con la Banda de Sikuris Aymaras Intercontinentales de la Provincia de Buenos Aires y la cantora salteña Melania Pérez. La entrada es gratuita. Dialogamos con Torres:

Periodista: ¿Cómo y cuándo comenzó su historia con el Colón?

Jaime Torres:
El instrumento que toco hace años no cabía un poco en la mente, ni en la mente de otro instrumentista, con estas categorías que imponemos: lo clásico, lo popular, lo serio, y se hace bastante para que lo popular de pronto se traduzca en populachero. Uno está en el alma de lo popular, que lleva desde siempre con amor, que es una transmisión de lo que uno conoce del hombre manso de la Puna, de la Quebrada, de los pueblos altos, conceptos hermosos. Yo tenía nueve años cuando se realizaban conciertos de fin de año donde se juntaban coros de distintas escuelas. Había una representación con niños, particularmente de escuelas primarias. Me tocó ser intérprete de charango aquí en "Manchay puito" de Gómez Carrillo, que hasta hoy recuerdo con cariño. En aquel momento era un tanto inconsciente de lo que estaba comenzando a vivir y que después sería mi profesión y mi vida: la música y el instrumento. Después volví en distintas oportunidades, fui invitado en algunas programaciones de música criolla, con Eduardo Falú, Los Fronterizos, también con Mercedes Sosa... En ese sentido ha sido un reconocimiento a una tarea. Yo conocí a Ernesto Epstein, una bellísima persona, y hubo una época en la que yo estaba ligado a Irma Costanzo, una suerte de profesora y guía interpretativa, pese a ser ella profesora de guitarra, pero que me hizo despertar muchas cosas en especial en la parte técnica. Y me ofrecieron realizar una obra con carácter más integrador, y yo elegí para hacer con la Camerata Bariloche a Gerardo Gandini, que creo que fue muy feliz porque hizo un trabajo hermosísimo de orquestación, y lo presentamos aquí en distintas oportunidades, compartí con la Filarmónica parte de esas obras. La convocatoria para este ciclo también me llegó como un orgullo.

P.: ¿Qué características tendrá esta presentación?

J.T.:
Me honra la presencia de Melania Pérez, una formidable cantora, y éstas son las posibilidades que da la música criolla de este tipo de invitaciones, y también la presencia de músicos de gran trayectoria que aún no habían tenido la posibilidad de tocar aquí. Haré algunas obras compuestas desde y para el charango, algunas de ellas con el instrumento con protagonismo solista, luego temas populares de distintas regiones sudamericanas y argentinas. También quise que Melania cantara sola en algún momento del espectáculo. También habrá danza, la expresión refinada del movimiento, y hacia el final un grupo de hermanos peruanos, que vienen con la Banda Intercontinental, a los que nos sumaremos con guitarras, violines, charangos, todo eso es muy feliz para mí.

P.: ¿Piensa que la resistencia de algunos sectores a la inclusión de música popular en el Colón hoy en día es menos fuerte?

J.T.:
No, todavía sigue existiendo. Los que hemos sido protagonistas de esto hemos ido razonando que lo que uno no comparte es la mediocridad de la música. Creo sinceramente que esto les ha ocurrido a todos, especialmente a los que vivimos aquí, hoy no es tan extraño que se abran las puertas de teatros importantes en el mundo, yo recuerdo giras inolvidables con la "Misa Criolla". Lo que debe haber aquí es un respeto hacia el arte... Yo decidí vivir en la Argentina y creo en esto, y si no será por el gusto y el capricho de ser un animal que canta y sueña. Hace poco se vivió un acontecimiento con la presencia de Daniel Barenboim. En un mundo con situaciones acuciantes como puede ser ésa, hay una orquesta integrada por israelíes y palestinos, y esos son signos de que el arte se encarga de destrabar muchas cosas.

P.: Luego de setenta años en la música, ¿cómo ve el presente de la música folklórica argentina?

J.T.:
Si bien es cierto que los medios masivos son muy importantes, hay otros. La música no es algo para que uno pueda vivir de esto y nada más, pero sí se debe tener un mundo interior para saber qué se quiere representar. En general hay cosas que cuestan mucho, en eso estoy en las generales de la ley. Casi no hay empresas discográficas, y no es por falta de materia prima, sino por falta de materia gris.

P.: O de voluntad...

J.T.
: Sí, o de decisión. El mundo se ha ido desquiciando y va a un ritmo muy difícil de alcanzar, pero en Argentina hay muy buenos intérpretes y compositores, y no solamente es lo que hoy se encasilla en el tango. Nosotros no somos un país de tango: es una música rioplatense y me hace muy feliz llegar a distintos lugares del mundo y ver anunciados espectáculos de tango, pero no es algo representativo del país.

Entrevista de Margarita Pollini

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