José Sosa quiere escapar a la marca de Mora. Argentina volvió a jugar al toque, pero careció de profundidad.
La Selección argentina cerró su gira por América del Norte y Centroamérica con un pálido empate sin goles ante Costa Rica.
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La fiesta estaba preparada en el país caribeño, porque el público quería ver el accionar de la Selección de Batista pero, por sobre todo, a Lionel Messi. Sin embargo, los costarricenses se quedaron con las ganas de ver al mejor jugador del mundo, que no pudo jugar por una sobrecarga en el aductor derecho.
El conjunto argentino respetó la filosofía futbolística que pretende su técnico: juego asociado, toque y más toque. Pero tuvo el mismo déficit que ante los Estados Unidos: carencia de profundidad y eficacia en los últimos metros. Algo lógico y esperado si se tiene en cuenta que el único delantero fue Gaitán.
Costa Rica, con orden, un buen dispositivo táctico y defensivo, frenó los intentos argentinos. Ni con los ingresos de Bolatti, Belluschi y Salvio le pudieron cambiar la cara a un equipo que hizo muy poco en un partido experimental que no dejó absolutamente nada.
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