4 de febrero 2009 - 00:00

Un equipo de olvidadizos

Washington - Obama tiene mala suerte. Después de prometer limpieza y transparencia en su Gobierno, resulta que sus asesores no pagaban impuestos. O que eran lobbystas, es decir, representaban a empresas en el Congreso y la Casa Blanca, para que las leyes fueran favorables a los intereses de éstas. Y, a veces, eran las dos cosas.
Ése es el caso del ex senador Tom Daschle, que había sido propuesto por el presidente para el cargo de secretario de Salud, lo que en la práctica equivale a expandir la cobertura del seguro médico y reducir las primas salvajes que las aseguradoras cobran a sus clientes (y también el precio de los medicamentos). El nombramiento de Daschle fue muy controvertido por dos razones:
1. En su inocencia, pensó que el coche con chofer que el fondo de capital de riesgo InterMedia Partners puso a su disposición entre 2005 y 2007 era «un acto generoso» (palabras textuales) por parte de su empleador, que le pagaba, además, alrededor de un millón de dólares anuales.
2. No sólo eso: Daschle se olvidó de informar al fisco de EE.UU. de 83.333 dólares de ingresos en 2007.
3. Y, finalmente, desgravó 14.963 dólares por donaciones a ONG que en realidad no cumplían los requisitos legales para ser consideradas como tal.
Ahora, Daschle pagó prestamente los 140.167 dólares que debía a Hacienda de EE.UU., contando intereses y penalizaciones. Claro que ésta no debe de estar sorprendida por ello. A fin y al cabo, el máximo responsable del fisco es el nuevo secretario del Tesoro, Tim Geithner, que también se olvidó de pagar impuestos entre 2002 y 2004. Evidentemente, una vez que fue propuesto para el cargo, Geithner recobró la memoria y entregó los 34.000 dólares que debía.
Pero el caso de Daschle es aún más llamativo. Porque desde que perdió su escaño en el Senado, en 2002, ha trabajado como lobbysta para el bufete Alston & Bird. En realidad, como no podía actuar como tal (acababa de dejar un cargo público), fue «consejero especial», con un sueldo de 2 millones de dólares anuales.
En Alston & Bird, varios de los clientes a los que el ex senador asesoró eran empresas farmacéuticas, con lo que no está muy claro cómo les iba a apretar las tuercas.
Daschle es un ejemplo de lo que en Washington se llama «la puerta giratoria», es decir, la costumbre de pasar del sector privado al Gobierno, y viceversa.
Otro ejemplo eximio de ello es William Lynn, que hasta ahora era vicepresidente del gigante de la defensa Raytheon (el mayor fabricante de misiles del mundo, entre cuyos productos están los famosos antimisiles Patriot, y los no menos conocidos Tomahawk). Lynn ha sido propuesto subsecretario de Defensa por Obama, a pesar de que entre sus competencias estaba influir en el Congreso para que su empresa consiguiera contratos.

Dejá tu comentario