28 de marzo 2011 - 00:00

Un grito de alivio

Juan Román Riquelme grita con todo su gol. Después se abrazaría con Lucas Viatri y Javier García, sus dos mejores amigos. Boca ganó y ahora respira.
Juan Román Riquelme grita con todo su gol. Después se abrazaría con Lucas Viatri y Javier García, sus dos mejores amigos. Boca ganó y ahora respira.
No jugó un gran partido, ni se puede hablar de una recuperación completa, pero este triunfo en Santa Fe, nada menos que en el célebre «Cementerio de los elefantes» es un soplo de aire puro, para un Boca que tenía toda clase de contaminaciones.

Boca ganó desde la derecha prodigiosa de Juan Román Riquelme, que con un tiro libre sorprendió a un iluso Diego Pozo y no hizo mucho más para llevarse los tres puntos.

Pero ganó y marcó un gol después de 463 minutos, con lo que se sacó un par de complejos de encima y tendrá una semana más pacífica que la anterior, donde jugadores, cuerpo técnico y dirigentes hicieron sus respectivos «mea culpa».

Falcioni fue a Santa Fe a no perder y se vio en un planteo con 5 defensores, que nunca eran menos de cuatro, porque cuando un lateral se proyectaba al ataque, el otro se quedaba en defensa.

Si bien intentó crear un circuito de juego que naciera en Walter Erviti y se juntara con Cristian Chávez y el propio Juan Román Riquelme para que la pelota le llegara bien jugada a un Martín Palermo que sigue con amnesia goleadora y que cada vez se lo nota más incómodo en su posición de único delantero.

Colón, por su parte, intentó ser protagonista desde la habilidad del ex Boca Damián Díaz y con un Esteban Fuertes, con la pólvora mojada.

Así las cosas, el partido se encaminaba a un aburrido cero a cero, que iba a servir en Boca para paliar las críticas, pero no para callarlas y que a Colón le permitía sumar en su cancha después de dos derrotas consecutivas, pero Riquelme rompió el libreto con el tiro libre y después el esquema defensivo de Falcioni sirvió para defender lo conseguido y volver a La Boca con tres puntos.

No hubo juego fluido, tampoco lucidez, ya que el partido fue muy ordinario, pero para Boca fue un grito de alivio entre tanta presión y puede ser el principio de una recuperación que en Boca todos esperan.

Dejá tu comentario