22 de agosto 2017 - 00:00

Un joven que se abrazó al fanatismo sin que nadie lo advirtiera

Barcelona - Younes Abouyaaqoub, de 22 años, considerado el autor del atentado perpetrado en Barcelona que causó 15 muertos y más de 100 heridos, así como del ataque de horas después al sur de la ciudad española en el que mató a otra persona, nació en 1995 en la ciudad marroquí de Mrirt. Cuando tenía 4 años se trasladó con su familia a Ripoll, una localidad industrial ubicada al norte de Barcelona, de unos 10.000 habitantes, donde residió el resto de su vida.

Allí cursó la escuela secundaria y, según vecinos que lo conocían, se relacionaba sobre todo con jóvenes también de origen marroquí.

Tenía cuatro hermanos: uno del mismo padre y el resto de padre y madre. Uno de estos tres era Houssaine, muerto junto a otros cuatro en el tiroteo con la Policía en Cambrils, al sur de Barcelona, horas después del atentado en La Rambla.

Su aspecto, que se puede apreciar en las fotografías difundidas ayer por la Policía, era el de cualquier joven de su edad.

Jugaba al fútbol y acudía asiduamente a la mezquita. Nada hizo sospechar a su familia que junto a otros jóvenes de su entorno preparaba desde hace meses atentados de gran alcance en España.

Tras la masacre de Barcelona, su madre, consternada, pidió a su hijo públicamente que se entregara a la Policía. "Prefiere que esté en la cárcel a que esté muerto", explicó una prima del presunto terrorista que tradujo las palabras de su madre.

El rostro anónimo de Abouyaaqoub saltó a las páginas de los principales diarios españoles un día después de los ataques que se saldaron con 15 muertos y más de 130 heridos. En pocas horas se convirtió en el principal sospechoso y en el hombre más buscado del país.

La Policía catalana lo describió como una persona "peligrosa" y advirtió de que podría ir armado. Según la Policía, las pruebas recabadas permitieron confirmar que fue él quien condujo en soledad la furgoneta blanca que arrolló a decenas de personas en el bulevar de La Rambla de Barcelona tras planear el atentado con varios cómplices. Después, huyó a paso rápido por el famoso mercado de La Boquería.

Llegó hasta el sur de la ciudad y allí, en un estacionamiento, abordó y apuñaló de muerte a un hombre, la víctima numero 15, tomó su vehículo y emprendió la huida saltándose un control policial en la ciudad.

Su pista se había perdido hasta ayer, cuando una ciudadana avisó a la Policía de su presencia en Subirats, a 50 kilómetros de Barcelona.

Antes de ser abatido por los agentes, el joven gritó "Alá es grande", según informaron los medios.

En Mrirt, sus abuelos -que lo vieron por última vez en marzo pasado- no podían creer que su nieto fuera el autor de los atentados reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y pidieron perdón por lo ocurrido.

Agencias Télam y DPA

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