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Un libro para "releer" la obra de Ana Tarsia
«Femina Ludens» recorre distintas etapas del refinado quehacer expresivo de Ana Tarsia, e incluye además notas críticas, citas y poemas de sus autores literarios preferidos.
Hacia 2002 Tarsia realiza una serie de significativo título para los argentinos: «Tocando Fondo». De la nadadora inicial a punto de zambullirse, un exquisito lápiz tinta, pasará a armar cajas a manera de piletas donde los cuerpos casi desaparecen. Ninguna técnica le es ajena, utiliza el transfer y la témpera en obras visualmente complicadas, tinta, grafito, lápiz color, collage, calado, la fotografía y la técnica mixta. Ana Tarsia continúa enriqueciéndose y enriqueciendo la mirada del contemplador.
La Galería Empatía (Carlos Pellegrini 1255) abre su temporada 2009 con «Línea de Cinco» bajo la curaduría de Florencia Salas, dibujante , escultora y escenógrafa que también participa en la muestra con collages de pequeño formato(10 x 15 cm.). La palabra es protagonista en papeles intervenidos, quemados, combinados con delicadeza, sin pretenciones de innovación, en los que apenas deja sus huellas, pocas cosas, pequeños accidentes, pequeños juegos espontáneos.
Esta es la tónica de la muestra en la que ha elegido a otras cuatro artistas de su generación para acompañarla.
Cynthia Jakob inventó un alfabeto, una escritura hermética que recuerda la serie de Escrituras de los 90 de Kirin (Carlos Dell' Agostino), un artista con mayúscula que rara vez se muestra. En Jakob las caligrafías se interrumpen o aparecen borrosas por acciones adrede, quitándoles protagonismo.
Laura Kuperman, técnica mixta sobre papel, deja que la línea se expanda, se cruce con otras para volverse trama, pareciera dejarse llevar por la pulsión, por el correr de su mano.
En Marcela Manoukian, la caligrafía es ya casi el soporte y a la que habría que mirar con lupa para descifrarla. Pero no creemos que ésa sea la intención sino también dejar huellas mínimas.
Patricia Szteremberg
denomina «Pentagramas» a sus técnicas mixtas. Las notas, los silencios, pequeños trazos los interrumpen, el pentagrama se contagia, se vuelve algo caprichoso y evade su orden formal, rígido. Otra vez las huellas mínimas.
De eso se trata esta muestra que se recorre en silencio porque así lo proponen estas obras que esquivan el exceso.
Pequeños hallazgos que conforman una estética mínima reveladora de espíritus sensibles. Hasta el 13 de febrero.


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