8 de abril 2009 - 00:00

Un martes, como hay tantos...

Un martes, como hay tantos...
... Unas bajas, como hay muchas. Rueda que no merece más calificativo que: habitual. Lo que constituye la peor característica de los mercados, saber que ya resulta redundante, y exagerado, pintar como de «día negro» a jornadas donde se producen caídas como las de ayer. En la escala de graduaciones, esos motes quedan reservados para ruedas donde los porcentuales, al menos, dupliquen lo visto.

Cierto es que los porcentuales finales resultaron bastante más benignos que los que se insinuó en buena parte del recorrido. Probablemente, por el eterno mecanismo de los vendidos al principio, que salen a cubrir posiciones abiertas en el final (generando la oferta, su propia demanda). En el exterior no se hacía precio en el índice Dow Jones, visto el intradiario, por menos de un 3% holgado. Y que en el Merval, pintaba para acceder hasta casi el 4% de recorte. Los demás, por el estilo. La media hora cercana al cierre sirvió para ponerle compresas a la hemorragia de descensos y las diferencias se aplanaron... a lo habitual. Una baja del 2,3% en el Dow, que fue mejor resuelta en el Bovespa y que pagó sólo con un 0,8%. Mientras que nuestro Merval clásico, decayó un 3%, aunque el de las locales sólo lo hizo con el 2%.

Y la discrepancia se salda con la aburrida explicación diaria: el derrape fuerte en Tenaris -con 4,5%- y su peso en el índice, le dieron la sobrecarga al listado completo. El volumen nuevamente preocupante, mucho, a reunir poco más de $ 21 millones efectivos (Tenaris, con la mitad de eso) y una semana corta, que pueda servir de excusa (por el momento). Volvió a cotizar «el temor», en todas partes, antes que «la codicia». Y esto le tiró un chaleco de plomo a lo bursátil. La Bolsa, nadando.

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