Riad - El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz, ordenó ayer la destitución de su primer heredero al trono, su sobrino Mohamed bin Nayef, y el nombramiento, en su lugar, de su hijo y hasta la fecha segundo en la línea sucesoria, Mohamed bin Salman, uno de los rostros jóvenes que busca la modernización de la economía local y, acaso, una posible apertura social.
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El joven príncipe, de 31 años, acaparó rápidamente varios de los cargos más importantes en el Gobierno desde la llegada al trono de su padre, en enero de 2015, lo que alimentó el rumor en las calles de Riad de que terminaría por desplazar a su tío como heredero.
Además de ocupar el primer puesto en la línea sucesoria, fue nombrado vicepresidente del Consejo de Ministros, cargo que tenía el degradado Bin Nayef, y seguirá siendo el responsable de la cartera de Defensa.
En opinión de los analistas, el príncipe es en realidad el responsable del reciente giro de la política exterior saudita, que llevó a Riad a erigirse como líder de los países sunitas, a los que guió a la guerra en Yemen, así como a un aumento de las tiranteces con Irán y a la actual crisis diplomática con Qatar.
Fue también el responsable de las decisiones políticas que conciernen a Aramco, la mayor petrolera del mundo, y también del ambicioso proyecto Visión 2030, en el que se enmarcan los planes de modernización de la economía del país, con los que pretende reducir su dependencia del crudo.
Su importancia en la Corona quedó patente cuando fue el encargado de viajar a Washington, el pasado marzo, para el primer contacto saudita con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una visita en la que se negoció un acuerdo sin precedente, de 110.000 millones de dólares, para la compra de material bélico, rubricado en mayo.
En cuestiones sociales, el joven príncipe está alineado con la postura oficial ultraconservadora que niega derechos a las mujeres, las obliga a estar tuteladas por un varón e incluso les impide compartir espacios públicos con los hombres. Sin embargo, en algunos círculos se espera que cuando sea rey, como representante de la nueva generación, inicie cierta apertura social.
El nombramiento oficial de Bin Salman como nuevo heredero al trono tuvo lugar durante la oración del "Tarauih" en el palacio de Al Safa, en la ciudad de La Meca.
Según el canal Saudita Al Ejbariya, su designación se llevó a cabo con el apoyo de 31 de los 34 miembros del Consejo de Lealtad, órgano creado en 2006 por el entonces monarca Abdulah Bin Abdulaziz al Saud para dirimir sobre cuestiones de sucesión.
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