2 de octubre 2009 - 00:00

Un nuevo estilo de coaching empresarial: la práctica militar

¿Militares entrenando? No, ejecutivos de empresa sometidos a un entrenamiento que pone a prueba su liderazgo.
¿Militares entrenando? No, ejecutivos de empresa sometidos a un entrenamiento que pone a prueba su liderazgo.
La escena tiene lugar en las afueras de París. Los gerentes de una importante constructora asisten al seminario anual de la empresa. El programa es el usual: presentación corporativa, resultados, proyectos. Varios de ellos ya están algo adormilados en sus sillas cuando un comando militar irrumpe en el salón y, alegando «peligro inminente», evacúa el lugar y se lleva a los 22 directivos presentes con destino desconocido. La escena es real, los militares también y la empresa es COPLAN Ingénierie con sedes en toda Francia, Polonia y Rusia. Pero no se trata de una verdadera situación de riesgo sino de un nuevo estilo de coaching empresarial.

La aventura vivida por los directivos de COPLAN durante las siguientes 48 horas fue lo más parecido a un reality. Provistos de mochilas, brújulas, linternas y cuerdas fueron guiados por el comando en un recorrido osado a través de los bosques de Fontainebleau: obstáculos diversos, campos supuestamente minados, breve descanso al sereno y marcha casi continua.

«Quería poner a prueba su liderazgo y detectar sus potencialidades, explica el CEO de COPLAN, Christophe Bousquet, y ayudarlos a reaccionar ante la crisis, a través de una mejor gestión del estrés, un mayor compromiso de los equipos y el refuerzo de la cohesión».

Seminarios

¿La posición del gerente de una empresa en época de crisis es similar a la de un oficial al mando de tropa en tiempos de guerra? Así parecen creerlo los miembros de DCI Campus (Defensa Consultoría Internacional), un centro de formación creado por ex militares franceses que ofrece a los cuadros civiles el acceso a su savoir faire. En estrecha asociación con el Ministerio de Defensa, DCI brinda seminarios a medida destinados a «desarrollar el liderazgo de los gerentes, reforzar la cohesión, aprender técnicas militares de manejo del estrés, optimizar las reacciones del personal directivo, superarse individualmente y en equipo».

A razón de 1.000 euros por participante para una jornada y media de formación, estos coach prometen «desestabilizarlos para hacer caer las máscaras lo más pronto posible». Thomas Gueudet, jefe de proyecto en DCI Campus explica: «Para hablar de crisis, ponemos a la gente en situación de crisis; para hablar de gestión del estrés, primero los estresamos. La experiencia es por lo tanto más psicológica que física». Observación, decisión, acción; ésa es la técnica a aprender. «Frente a una urgencia, conviene no precipitarse sino jerarquizar sus prioridades y definir un plan de acción. Son mecanismos de base de los que carecen muchos directivos de empresa», agrega Geudet.

A la carta

Recorridos osados, rallys acuáticos, deportes de combate, ejercicios en el barro, lanzamiento de (falsas) granadas, saltos en paracaídas, operaciones en buques de guerra y submarinos, las actividades que pueden realizar los participantes de estos seminarios de coaching son a la carta. «Les damos elementos para aprender a reaccionar con mayor eficacia, dice un instructor. Les tocará a ellos trasladarlos o no a su vida profesional».

«Entre nosotros hay muchos buenos cuadros, dice Marine Champon, directora de comunicación de Doux (primer exportador europeo de productos avícolas), pero a veces dudan en tomar una decisión. Entonces la dirección decidió ponerlos en una situación adversa, forzarlos a decidir. Durante cuatro días, vivieron las etapas de una crisis y, aunque en un marco militar, los mecanismos para enfrentar el estrés son los mismos».

Otras grandes empresas como Bouygues, Michelin y la Caisse dEpargne (Caja de ahorro) también han contratado a los coach de DCI. Pero no son sólo empresarios los que aceptan el desafío. Hasta el seleccionado francés de rugby pasó por la experiencia. Raphaël Ibanez, su capitán hasta 2008, cree que «los valores comunes de la autosuperación, del coraje y del espíritu de equipo compartidos por los militares permitieron superar con éxito esos dos días de prueba».

Un ejemplo que podría inspirar a algunos de nuestros entrenadores deportivos y ¿por qué no? a nuestros militares, para quienes el coaching de civiles sería una alternativa interesante considerando que, gracias a la gestión de defensa de los últimos años, les sobra capacidad ociosa.

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