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Un santo libertador
El héroe de la noche. Néstor Ortigoza festeja su gol con el que ganó San Lorenzo. El volante mostró todo su oficio y frialdad para definir el partido más importante de la historia del club.
Ya puede anotar su nombre en la Copa Libertadores de América, el sueño está cumplido y lo mucho que costó lograrla.
En su estadio lo traicionaron los nervios y fue superado futbolísticamente por Nacional, que jugó mejor, pero no pudo encontrar el gol.
En cambio, el destino esta vez jugó a favor de San Lorenzo, porque una mano inocente del lateral Coronel le permitió tener un claro penal a favor, y Néstor Ortigoza escribió su nombre en la historia del club, en la historia de esos "forzosos de Almagro" que después fueron Santos, Cuervos y Ciclón.
Nacional había hecho un primer tiempo casi perfecto, jugando con el nerviosismo de San Lorenzo y manejando la pelota con inteligencia en la mitad de la cancha, con Silvio Torales y Marcos Riveros como ejes, pero cometió un error infantil y se fue al vestuario perdiendo.
Antes del penal (una mano increíble de Coronel, ante un centro de Cauteruccio), el equipo paraguayo había tenido tres situaciones claras de gol, entre ellas un tiro de Julián Rivero que rebotó en un poste.
San Lorenzo no encontraba la forma de superar a una defensa numerosa y bien armada, aunque buscaba por los dos costados con Buffarini por derecha y Más por izquierda, tratando de abrirla.
Llegó el penal, y Néstor Ortigoza mostró todo su oficio para rematarlo y dejar sin chance a un Ignacio Don que no tocó una pelota en todo el primer tiempo.
En la segunda etapa, el partido fue más parejo, pero San Lorenzo no encontró los caminos para generarle peligro a Don.
Nacional luchó hasta el final, y el resultado incierto inquietó a San Lorenzo, que buscó más defenderse que marcar el segundo gol.


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