- ámbito
- Edición Impresa
Un sillón “permanente”, la otra pulseada Cristina-Scioli
Eduardo Duhalde
El miércoles pasado, a los 84 años, falleció Ricardo Szelagowski, quien estuvo al mando de la Fiscalía de Estado bonaerense a lo largo de casi 25 años: sobrevivió a seis gobernadores, entre el radical Alejandro Armendáriz y el actual Scioli.
El protocolo fija un duelo de nueve días antes de iniciar, formalmente, la discusión para elegir a su sucesor. Por lo pronto, la fiscalía queda a cargo de su adjunto, Hernán Gómez, decano de la Facultad de Derecho de La Plata y, como Szelagowski, de origen radical.
Gómez quedará, al menos, temporalmente a cargo. En La Plata tracendió que Scioli podría proponer al actual adjunto como fiscal. Invocan un doble argumento: mantener la «institucionalidad» y «priorizar a los funcionarios de carrera».
Parece, a simple vista, un atajo para evitar una discusión que se anticipa áspera y que, más allá de los reclamos de la oposición -ayer la UCR salió a pedir que se respete ese cargo para un no peronista-, terminará por convertirse en otro duelo entre el sciolismo y los K.
Al punto. Apenas Gabriel Mariotto juró como vicegobernador se convirtió en el receptor de dos aventuras patrocinadas por los ultra-K: desplazar a Szelagowski y, en una segunda etapa, avanzar sobra la procuradora general de la Corte, María del Carmen Falbo.
La muerte del fiscal de Estado precipita una pulseada que, ante la hostilidad manifiesta entre la Casa Rosada y Scioli, se vuelve clave: ese sillón permanente, aunque tiene como función ser el patrocinante de la provincia en los juicios, puede operar también como un fiscal interno.
Nombramiento
Szelagowski -y el radicalismo se trepa a ese fundamento- fue nombrado en el último chispazo de la gobernación de Armendáriz. Un radical nombró a otro radical. A pesar de eso, perduró con Antonio Cafiero y luego con Eduardo Duhalde que lo usufructuó al plantar que los organismos de control estaban en manos de la oposición.
Diestro en los relatos, Duhalde -lo mismo ocurrió con el Tribunal de Cuentas- instaló como un «statu quo» un mecanismo que instauró, en rigor, una convivencia entre el PJ y la UCR durante años. Como gobernador, el luego presidente interino fue un sagaz promotor del bipartidismo simbiótico.
A la espera
En estas horas, desde la gobernación podría haber movimientos para definir qué hará Scioli con la fiscalía. Hay un dato central: la Constitución provincial establece que el fiscal lo designa el gobernador con acuerdo del Senado, donde se atrinchera Mariotto.
La relación entre Scioli y su vice adquirió, en las últimas semanas -paradójicamente mientras se agudizó la malquerencia de Cristina-, un nivel de convivencia estable. Ésta será puesta a prueba si el gobernador envía un pliego con un candidato propio.
En La Plata se menciona a dos ministros sciolistas como supuestos candidatos a la fiscalía. Uno es Ricardo Casal, de Seguridad; el otro es Oscar Cuartango, de Trabajo. Casal es el blanco móvil preferido del kirchnerismo. Difícilmente los K lo avalen para un sillón «permanente».
«Cristina se va a interesar por quién es el fiscal de Estado», confió en estas horas un operador K. En Casa Rosada, en tanto, hay versiones cruzadas: un funcionario sostuvo, ayer, que la Presidente mantendrá su postura de «no imponer» nombres que la involucren, salvo a nivel legislativo.


Dejá tu comentario